La enseñanza de la Educación Física a los alumnos con discapacidad
"Ciencia y metodología aplicada al deporte: Desde las bases hasta el podio". Prof: Gerardo Chichiri
https://lineadelosatletas.blogspot.com/
"Transformando el talento en resultados: Metodología para atletas y entrenadores".
jueves, 28 de agosto de 2025
miércoles, 27 de agosto de 2025
La motivación y el aprendizaje motor
Se entiende por motivación al proceso que
provoca cierto comportamiento, mantiene la actividad o la modifica, motivar es
predisponer a la persona hacia lo que se quiere enseñar, es llevarlo a
participar activamente en la actividad, proporcionando una situación que los
induzca a un esfuerzo intencional, a una actividad orientada hacia determinados
resultados queridos y comprendidos.
Se trata de despertar el interés, estimular el
deseo de aprender y dirigir los esfuerzos para alcanzar las metas definidas,
pero se necesita del esfuerzo voluntario de la persona, uno está motivado
cuando siente la necesidad de aprender lo que está siendo tratado, la necesidad
lo lleva a aplicarse a esforzarse y a perseverar en el trabajo hasta sentirse
satisfecho.
Una de las causas de indisciplina durante las
clases de Educación Física es la falta de motivación, tanto de los profesores
(entran a sus clases y automáticamente comienzan a dar clases mecánicamente,
sin cambiar las estrategias ni los métodos de enseñanza, o cambiando los
materiales o proponiendo desafíos nuevos), como de los alumnos. La motivación
se trata de una condición interna, mezcla de impulsos, propósitos, necesidades
e intereses, que mueven al individuo a actuar.
La motivación cuando se crea, puede provocar una
sensación de tensión, sobre todo cuando se vislumbra un objetivo o meta a
alcanzar, se inicia un esfuerzo o acción o acciones para dar solución, a veces
en forma ordenada y otras no muy ordenadas, una vez alcanzado el éxito
disminuye la tensión y el individuo retiene, aprehende, la dirección o forma de
comportamiento para actuar de una manera más o menos similar en situaciones
parecidas que puedan sucederse en un futuro.
Las principales fuentes de motivación pueden ser:
acontecimientos de la vida social, curiosidad natural del ser humano, ambiente
escolar adecuado, personalidad del profesor, aprobación social, competición,
deseos de evitar fracasos, necesidades económicas, afán de distinguirse, deseos
de ser eficiente, tener una tendencia a la experimentación, aspiraciones
personales, entre otras.
Hay motivaciones positivas que pueden ser
intrínsecas o extrínsecas, entre las primeras encontramos un estímulo que
encuentro en mí mismo, tendiente a superar una meta al realizar una
experiencia. Una motivación extrínseca es el estímulo que proviene del exterior
del sujeto por ejemplo el aplauso.
También encontramos motivaciones negativas, son las
que pretenden mantener o modificar una conducta con un estímulo doloroso, por
ejemplo, una bofetada (de orden físico) o el desprecio (de orden psicológico).
En la sociedad se ha instalado que todo aprendizaje
es tedioso, difícil y aburrido, por lo tanto, desde un enfoque tradicional de
la enseñanza hemos profundizado esta idea, al enseñar cosas que no les
interesaban a los alumnos y de una forma aún menos interesantes. Obviamente que
no es hacer lo que quieren ellos, es orientarlos hacia cuestiones de valor
formativo respondiendo a sus numerosos interrogantes, aprovechando la enorme
capacidad de aprendizaje que poseen, ampliando el horizonte de sus
conocimientos con problemas más complejos.
Pero ¿por qué explicamos siempre de la misma
forma?, ¿por qué exigimos a todos por igual?, ¿por qué aplicamos las mismas
pruebas de evaluación?
Rene Fourcade, nos dice que las fuentes de las
motivaciones pueden ser de tipo incidental, estas se imponen por si mismas o
provienen del medio exterior (de la calle, ciudad, televisión, la enseñanza en
contacto con la vida), provocadas, estas se desencadenan gracias al arte del
educador y al aparato didáctico que ha sabido emplear (se tiene en cuenta al
docente, el entorno didáctico, los métodos pedagógicos, las expectativas de los
padres) y las intencionales, resultan de la voluntad del niño por la
preocupación personal de mejora y de búsqueda de éxito.
Algunas técnicas motivadoras:
1. Planificar prácticas y
entrenamientos variados y entretenidos (por ej. Juegos sorpresa.
2. Recompensar el esfuerzo y el
desarrollo de la ejecución física y deportiva más que el resultado.
3. Recompensar cada logro que se va
alcanzando en consonancia al mismo, sin sobrevalorar o infravalorar.
4. Utilizar el feedback* sobre los progresos
deportivos como un alto factor motivante.
5. Potenciar el refuerzo no solo
unidireccional profesor/entrenador alumno/deportista, sino también entre los
propios aprendices.
* Feedback o retroalimentación. Retroalimentación
formativa (Mg. Rebeca Anijovich) Sólo la retroalimentación es formativa si hay
una modificación real de los procesos de pensamiento y/o modos de acción
La atención es la capacidad de tomar posesión a través de la
mente, de una forma clara y vivida en varios temas o serie de pensamientos que
pueden ser voluntarios (James, 1980). Los estudios sobre atención en Educación
Física (E.F.) son relativamente recientes y escasos, a pesar de la importancia
que esta variable desempeña en la enseñanza de las actividades físicas.
la atención como una cualidad de la percepción hace
referencia a la función de la atención como filtro de los estímulos
ambientales, decidiendo cuáles son los estímulos más relevantes y dándoles prioridad
por medio de la concentración de la actividad psíquica sobre el objetivo, para
un procesamiento más profundo en la conciencia.
Desde la Perspectiva cognitiva: actualmente, es la
perspectiva más utilizada, explica el fenómeno atencional en el ámbito de la
educación física y del deporte basándose en el estudio del procesamiento de la
información, esta perspectiva defiende la idea de que el atleta recibe una
considerable cantidad de mensajes del entorno en el que desarrolla su
actividad, mensajes que han de ser filtrados y procesados para poder dar una
respuesta verdaderamente efectiva a las demandas situacionales.
La selección estimular. Tanto para las ciencias del deporte como para el
sentido común, la atención es la variable psicológica que permite al individuo
sincronizar sus procesos mentales con una fracción del flujo de estímulos que
recibe a cada instante. Esta idea, fundamental en la teoría del procesamiento
de la información, ha suscitado el interés y la curiosidad de muchos de los
investigadores que desarrollan su cometido en el ámbito de la actividad física
y del deporte, que, alentados por las múltiples evidencias, han comenzado a
considerar la atención como un auténtico “filtro estimular”, gracias a la
atención, el atleta puede seleccionar y procesar la información más relevante
de todos los mensajes concurrentes, mientras que el resto de la información
(eventualmente irrelevante) queda atenuada y recibe un procesamiento mínimo o
nulo. (Muchos la denominan atención selectiva).
La capacidad limitada. Además del carácter selectivo, hay un segundo
aspecto de la atención que por su importancia y sus derivaciones prácticas es
necesario subrayar: se trata de un mecanismo de capacidad limitada, una
restrictiva circunstancia que sin duda explica la enorme dificultad que
encontramos para realizar dos o más tareas al mismo tiempo. En efecto, la
experiencia demuestra sobradamente que no es posible ejecutar de forma eficaz
dos tareas complejas a la vez; y que cuando se intenta perpetrar tal proeza,
nuestros limitados recursos atencionales deben repartirse entre ellas,
produciéndose múltiples interferencias y una considerable merma del
rendimiento.
El estado de activación/alerta. Otro aspecto que por su interés y sus
repercusiones merece la pena destacar en este apartado es que la atención debe
ser considerada como un mecanismo endógeno de alerta, es decir, como una
especie de terminal que nos revela la disposición general del organismo para
procesar la información proveniente del entorno en un momento dado. Para
comprender la importancia que este estado de alerta tiene en el procesamiento
de los estímulos basta con comparar las enormes diferencias en cuanto a
capacidad de respuesta que existen entre un sujeto dormido (bajo nivel de
alerta) y un sujeto despierto (alto nivel de alerta). Cuando el nivel de alerta
es elevado, el sujeto es capaz de responder a gran variedad de estímulos y
ejecutar multitud de tareas que requieren habilidades, por el contrario, cuando
el nivel de alerta es bajo, su conducta tiende a ser más torpe, descuidada y
poco eficaz.
La práctica deportiva supone la captación y
procesamiento de información a través de diferentes sistemas sensoriales: a)
Visión: para la observación de la trayectoria de un móvil, la percepción de
profundidad, la discriminación de los colores, dominio de un campo visual
amplio. Profesores como entrenadores deberían considerar la posibilidad de que
ciertas dificultades observadas en los alumnos puedan ser debidas a una
deficiente visión.
b) Audición: los sonidos son fuente de información
y puede ayudar a comprender una situación, una habilidad o percibir un error.
El canal auditivo es empleado por los profesores y entrenadores para reclamar
la atención.
c) Kinestesia: la atención se centra en sensaciones
internas que tiene su origen en los sensores emplazados en músculos, tendones,
articulaciones o el propio oído interno (órganos propioceptores).
Atención y anticipación
Anticipar supone prever lo que posiblemente podrá
ocurrir en la próxima situación del juego.
Aprender a anticipar supone aprender a captar las
informaciones sobre cómo son los movimientos de los oponentes, las acciones de
los mismos o las trayectorias de la pelota, por ejemplo. Según Schmidt (1991)
existen dos tipos de anticipación: 1) Anticipación espacial: supone prever
dónde será la actuación de un oponente y organizar la propia respuesta de forma
apropiada. 2) Anticipación temporal: supone predecir cuándo ocurrirá una acción
(de un jugador adversario o de un compañero).
Mientras que la monotonía desactiva, la complejidad
o la variación (dificultad) elevan la activación por falta de habituación, lo
que puede favorecer el deseo de aprender. Lo cierto es que la motivación
estimula, dirige, activa y canaliza las acciones de los sujetos y si bien es
necesaria para aprender no es la única condición para que el aprendizaje se
realice. El deseo es un buen ejemplo de motivación. Ante una cuestión de
motivación tenemos tres caminos posibles: ignorarla, aprovecharla o crearla.
Debemos conocer cuáles son las motivaciones de nuestros alumnos/deportistas.
ESTRATEGIAS PARA FAVORECER LA
MOTIVACIÓN
1)Buscar un estímulo que movilice las conductas de
los aprendices y que posea una propiedad atrayente para obtener un logro.
2) Presentar situaciones y materiales novedosos.
3) Determinar el grado de significación de la tarea
para el aprendiz. 4) Presentar objetivos concretos y posibles de conseguir.
5) Favorecer la participación en el establecimiento
de los objetivos.
6) Valorar el esfuerzo que el alumno despliega para
conseguir el dominio de la habilidad deportiva.
6.1) El refuerzo positivo es más apropiado que el
negativo en el aprendizaje.
6.2) En el rendimiento puede ser distinto. Este
será un elemento de discusión.
6.3) Desarrollar ampliamente el papel relevante que
las informaciones retroactivas tienen en el aprendizaje motor.
7) Conocer el nivel de aspiraciones de los alumnos.
ALGUNOS CONCEPTOS FINALES
* La imagen del movimiento está formada con
informaciones visuales, auditivas y táctiles kinestésicas.
* No solamente se aprende practicando sino que
también se aprende observando, o imaginándose uno mismo realizando la tarea.
* Informar, practicar y conocer lo conseguido son
tres elementos imprescindibles del proceso de aprendizaje motor.
* El aprendizaje de los deportes supone la
adquisición de patrones motores o gestos técnicos y su empleo en la forma y
momentos oportunos.
* Son aspectos a considerar para la práctica:
características personales, experiencia acumulada, estilos de enseñanza,
motivación, capacidad cognitiva (además de poder verse mentalmente realizando
la habilidad o el juego deportivo), factores materiales, disposición de tiempo
para practicar (del alumno, del profesor, de la institución).
*La monotonía en la acción pedagógica tiende a
inhibir a los alumnos en su deseo de aprender. Es el aburrimiento y no el
cansancio el causante del descenso de la atención. Repetir una habilidad hasta
la saciedad, siempre de la misma forma puede provocar monotonía y aburrimiento.
* Para la atención resaltar cierta información con
relación a otras, dar importancia a lo significativo.
* El conocimiento pedagógico y científico aunado al
sentido común constituye la mejor estrategia para que el profesor decida
adecuadamente, evitando que una repetición exagerada de la habilidad deportiva
desemboque en la monotonía y el aburrimiento.
jueves, 31 de julio de 2025
La inclusión de los alumnos con discapacidad en la clase de Educación Física:
Reflexiones acerca de la enseñanza
“…discriminar no es sólo dejar al margen o incluir no es sólo tirar una pelota para que jueguen…” Prof. Gerardo Chichiri
Enseñar educación física en la diversidad contribuye al
ejercicio de un derecho que puede encontrarse expresado en numerosas normativas
de distinto rango, tales como: Convención sobre los derechos de las personas
con discapacidad (Aprobada por Ley Nacional Nº 26.378, Ley Nacional de
Educación Nº 26.206 y Ley Provincial de Educación Nº 13.688.
Si bien es necesario que el docente lleve a cabo un
proceso reflexivo sobre su propia tarea pedagógica y sobre cómo incide la misma
en el hacer corporal y motor de los estudiantes, esta reflexión cobra especial
significación cuando en la clase se integran alumnos con discapacidad. En el
marco del quehacer docente ¿qué enseño?, ¿cómo enseño? y ¿cuándo enseño? son
preguntas frecuentes a la hora de diseñar las clases.
Procurar la igualdad de oportunidades no se reduce a que
los alumnos estén en la clase ocupando meramente un espacio. Resulta
imprescindible que el docente atienda a la particularidad de cada alumno,
propicie el aprendizaje poniendo el énfasis sobre lo que pueden hacer y no en
lo que les falta para llegar a un supuesto modelo. En este proceso, el docente
debe ofrecer las ayudas pedagógicas adecuadas, como parte de un equipo
interinstitucional y transdisciplinario, construyendo un proyecto pedagógico de
integración para el alumno con discapacidad y de este modo hacer posible su
trayectoria educativa.
un grupo escolar está compuesto por distintas personas
que se diferencian entre sí, portando culturas, características, motivaciones,
posturas ante el aprendizaje y estrategias de socialización y comunicación
diversas, que manifiestan la necesidad de ser escuchadas/escuchados, para poner
en juego aquello de lo que son capaces, en la situación de aprendizaje que
comparten.
El eje Motricidad y corporeidad, el docente diseña
distintas actividades para el abordaje de los contenidos del núcleo
constitución corporal propuesto para el segundo año de la escuela primaria.
¿Qué hace y cómo hace este docente para que Joaquín, que se desplaza en silla
de ruedas, pueda participar de la clase?
Joaquín concurre a la clase de Educación Física y al
igual que los otros alumnos necesita ser comprendido, contenido y reconocido en
sus posibilidades. Para ello, requerirá que el profesor en función de las
configuraciones de apoyo acordadas en el marco del PPI presente las estrategias
de enseñanza que le posibiliten aprender
El concepto amplio de estrategias de enseñanza no cierra
posibilidades, sino que por el contrario habilita la creatividad de cada
profesor en los contextos en que desarrolla su tarea enseñante.
En la tarea pedagógica resulta imprescindible que el
docente brinde a los alumnos una escucha activa que implica además una mirada
educada y la generación de acuerdos, posibilitando a los alumnos integrarse y
aprender. En este documento, la escucha activa, la mirada educada y la
generación de acuerdos pueden considerarse estrategias de enseñanza, de acuerdo
con el Diseño Curricular.
Escuchar, mirar y acordar
La escucha activa es una estrategia imprescindible a
emplear en la escena escolar. El primer paso para implementar una buena escucha
es intentar empatizar con el otro, en este caso el alumno, comprender sus
necesidades, intereses y saberes previos para construir juntos modos de
aprender. Resulta esencial, entonces, que el docente se pregunte, por ejemplo:
¿qué sienten los alumnos en la situación de clase? ¿Qué esperan que les aporte
esta clase? ¿Qué sentiría yo si estuviera en su lugar? ¿Cómo escucho las voces
de cada uno de los alumnos? ¿Cómo acciono a partir de esta escucha?
Escuchar activamente en una clase de Educación Física
supone habilitar la posibilidad de expresión. Es decir, si Joaquín no puede correr como la mayoría de sus
compañeros, el docente deberá buscar en el diálogo con él, una estrategia que
favorezca el aprendizaje y habilite sus modos singulares de expresión motriz.
Este intercambio,
propiciado por el docente, permitirá que Joaquín explicite sus necesidades
respecto de la actividad. El docente, escuchando las expresiones del alumno,
definirá en qué momentos implementa los apoyos que en el marco del Proyecto
Pedagógico Individual se elaboraron para el alumno integrado.
Educar la mirada: mirar y no fijar la vista, porque fijar la
mirada en lo que el alumno no puede solo lo puede hacer sentirse más inseguro.
la mirada educada del
docente le permite hacer foco en el desempeño motor que el alumno puede
realizar, que desea realizar. La mirada educada es una manera que dispone el
docente de entrar en diálogo, de comunicar y comunicarse, de establecer un
vínculo pedagógico con los alumnos; se trata de ver más allá de lo visible, de
una apertura mental que lo abarque todo. La atención, la apertura, la
flexibilidad y la creatividad del docente en las situaciones de integración de
alumnos con necesidades educativas derivadas de la discapacidad resultan
imprescindibles.
Otra estrategia que
complementa a las anteriores, hace referencia a la importancia de generar
espacios en la clase de Educación Física para la construcción de acuerdos, en
el marco de un abordaje didáctico que pone de relieve la atención a la
grupalidad y la gestión participativa de la clase.
Los alumnos, incluido
Joaquín trabajaron en su constitución corporal a partir de sus diversas
posibilidades, usando (por ejemplo) un aro como recurso. Hacia el cierre de
la clase, el docente pregunta a los alumnos acerca de lo que creían haber
aprendido. Un alumno dice: “Aprendí a saltar adentro y afuera del aro”. Joaquín
dice: “aprendí a pasar todo mi cuerpo por adentro del aro, a hacerlo girar y
rodar”
Es importante que el
profesor reconozca y decodifique cuál es el mensaje que los alumnos transmiten
mediante su lenguaje corporal, más allá de aquello que pueden expresar
verbalmente, dado que esta información resulta crucial a la hora de plantear
una pregunta y /o definir una intervención.
Permitir al alumno
integrado ser parte activa de la clase para la apropiación de los contenidos.
Al mismo tiempo en la
situación de alumnos con necesidades educativas derivadas de la discapacidad
motora quedarán claramente establecidas las necesidades de cuidado que a
continuación se detallan:
• las posturas en la
silla de ruedas;
• los traslados desde la
silla a colchonetas;
• los desplazamientos en
andadores;
• los usos de bastones,
las valvas y todo otro dispositivo que un alumno con discapacidad motora
pudiera utilizar;
• las previsiones
relacionadas con los obstáculos que pudiera ofrecer el ambiente (escalones,
declives, irregulares en el terreno, etcétera).
Las configuraciones de
apoyo para enseñar e integrar
En relación con las
configuraciones de apoyo diseñadas, en un momento de la clase, el profesor
dice: “vamos a hacer una ronda”, luego elige a un alumno y éste comienza a dar
vueltas alrededor de la ronda y le toca el hombro a un compañero, este último
al ser tocado lo corre sin alcanzarlo. El profesor dice: “recuerden que no se
puede pasar por adentro de la ronda”. El compañero tocado realiza también un
recorrido por detrás de los compañeros de la ronda y lo toca a Joaquín que es
empujado por una nena que está a su lado para poder alcanzar al compañero que
lo tocó. Joaquín le dice a la compañera que lo traslada: “llévame más rápido”.
En este ejemplo, el apoyo lo realiza una compañera que escucha la voz de su
compañero y se vuelve su mejor estrategia para poder participar. Se hace
necesario que el docente evalúe junto a los equipos intervinientes cuándo
retirar y/o modificar las configuraciones de apoyo. Cabe destacar que la
vigencia de los apoyos se relaciona con el criterio de autonomía, y que como
tales, –en la medida de lo posible– deben ser pensados para ser retirados, una
vez posibilitado el aprendizaje del alumno. A modo de ejemplo, cabe suponer que
el docente de Joaquín pudo haber pensado –y de hecho lo hizo– un esquema de
clase donde se conformarán rondas, hileras, entre otras actividades. En esta
situación, Joaquín pudo participar, al contar con el apoyo de un compañero con
mayores posibilidades de lograr el objetivo del juego. Es decir, puede que la
clase sea diseñada desde una intencionalidad democrática pero, sin apoyos que
favorezcan la participación activa, la integración se diluye, el aprendizaje no
se concreta y el rol del alumno corre el riesgo de reducirse al de mero
espectador.
Una experiencia docente
En otro contexto y
frente al desafío de enseñar una docente reflexiona: “Mañana tengo clases en mi
escuela con todo el primer ciclo. En 1er año está Gabriel, un alumno integrado,
con ceguera. Reviso lo que planifiqué y reconsidero las orientaciones que en el
marco del Proyecto de Integración están previstas para él”. El docente de
Educación Física (como otro de cualquier disciplina) desde ya tiene inmensidad
de inquietudes y preguntas respecto a los alumnos con discapacidad y
puntualmente en éste caso. Al diseñar la clase, se parte de la premisa de que
ya el maestro integrador acordó, en función de lo planificado, todas aquellas
configuraciones que se tornan imprescindibles para el desarrollo y
accesibilidad de los contenidos que el docente trabajará. Al mismo tiempo, y
siguiendo con el mismo ejemplo, el docente de Educación Física plantea desde el
Proyecto Pedagógico de Integración su intencionalidad pedagógica, los
contenidos a desarrollar y el maestro integrador diseña junto con él las configuraciones
de apoyo específicas para cada situación pedagógica. Se torna sustancial,
entonces, que cuando el maestro de Educación Física proponga actividades que se
correspondan simultáneamente con una actividad ligada con el área curricular de
Orientación y Movilidad, en el caso de los alumnos ciegos, estas actividades
deben ser cotejadas con el docente a cargo de la integración. Esta área se
desarrolla con técnicas puntuales, ajustadas a cada alumno y en íntima
vinculación con lo sensoperceptivo propio de cada sujeto. Es imprescindible que
ante el abordaje de un alumno con discapacidad visual todos los aspectos
mencionados sean considerados en forma conjunta en el marco del Proyecto de
Integración. A modo de ejemplo pueden citarse: recorridos de los espacios físicos,
necesidad de señalamientos, identificación de obstáculos, consideraciones
relacionadas con el uso de bastones, etcétera. Por ejemplo, para la enseñanza
del reconocimiento de los segmentos corporales les propone a los alumnos que
comiencen a desplazarse en el espacio y ante una señal (sonora) del docente se
detendrán formando una estatua. Al observar que los niños se agrupan y no
ocupan el espacio disponible les propone que ahora formen la estatua sobre
alguna de las líneas del salón. Para que Gabriel pueda realizar lo propuesto y
en virtud de lo acordado en el marco de los ajustes que Gabriel requiere y que
previamente se definieron con el maestro integrador, el profesor explicará la
señalización que se planteó para este alumno. El tipo de señalización estará
vinculada con las necesidades de orientación, reconocimiento de obstáculos y
uso o no de bastones. A modo de ejemplo se acordó: la colocación de colchonetas
en el piso, atravesadas formando una gruesa línea. En el otro extremo del patio
y en el centro pone dos sogas con la intención de que estos objetos sirvan como
relieve para que Gabriel pueda buscar referencias al detenerse y realizar una
estatua. Les propone luego un juego de persecución. En este juego todo el grupo
se ubica en un refugio menos el perseguidor que se sitúa en el otro extremo del
patio con dos cintas con cascabeles que le cuelgan de la cintura. Los alumnos
avanzan lentamente hacia la mancha para incitarla a que los persiga. Gabriel
avanza junto al grupo con una compañera de la mano. Cuando la mancha “se
despierta” los alumnos corren al refugio en la misma dirección. Estos son sólo
algunos posibles ejemplos que ilustran intervenciones didácticas.
Luego del recorrido
realizado, y con intención de profundizar la reflexión, se plantean algunos
interrogantes que pueden resultar útiles como herramientas para un profesor de
Educación Física que se encuentra en su clase con una persona con discapacidad.
• ¿Qué siento cuando me
encuentro con personas con discapacidad?
• ¿Tengo miedo de trabajar
con él/ella?
• ¿Conozco lo suficiente
de la discapacidad referida por mi alumno/a o necesito pedir el apoyo de un
especialista?
• Cuándo lo miro, ¿pongo
el énfasis en lo que el alumno con discapacidad puede hacer?
• ¿Le estoy dando al
alumno/a con discapacidad la oportunidad de mostrar lo que sabe?
• ¿Qué configuraciones
de apoyo diseño junto al equipo transdisciplinario para incluir a todos los
alumnos?
• ¿Dispongo de recursos
o condiciones de accesibilidad –espacios, rampas, material didáctico– que le
permitan a la persona con discapacidad aprender? ¿Qué hago si no los tengo?
Las preguntas planteadas
son una invitación a la reflexión, entre las cuales algunas encuentran
orientaciones y respuestas en la Resolución 4635/11.
Prof.
Gerardo Chichiri, inspector de Educación Física, región 16
GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido como una política d...

