GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO
Durante
el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido
como una política de Estado, lo que dio lugar a la considerada "época
dorada" del deporte argentino, combinando una masiva inclusión social con
hitos históricos a nivel internacional.
La autodenominada Revolución Libertadora (el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955) implementó un proceso sistemático de "desperonización" que afectó de manera irreversible al deporte de alto rendimiento en Argentina. Bajo el pretexto de combatir supuestas "irregularidades" y defender un estricto amateurismo, el régimen militar ejecutó medidas que desarticularon la estructura deportiva nacional.
1.
Creación de la Comisión Investigadora N° 49
El
gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu creó la Comisión Investigadora de
Irregularidades Deportivas N° 49. Su único propósito fue perseguir, interrogar
y juzgar a los atletas, federaciones y clubes que habían recibido apoyo estatal
o mostrado simpatía por el gobierno constitucional anterior. Como resultado,
más de 500 deportistas de élite fueron suspendidos o inhabilitados de por vida.
2.
Proscripción de la "Primera Generación Dorada" del Básquetbol
El
caso más emblemático de este retroceso ocurrió en el básquetbol. En 1957, la
intervención de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), respaldada por
la Comisión 49, inhabilitó de por vida a 35 jugadores. Entre ellos se
encontraban los 12 campeones del mundo que habían ganado el Mundial de
Básquetbol de 1950. El argumento del régimen fue que los atletas violaron las
reglas del "amateurismo" al haber aceptado órdenes de importación de
automóviles como premio por parte del Estado. Esta medida destruyó por completo
al básquetbol argentino, que tardó décadas en volver a los primeros planos
internacionales.
3.
Persecución y exilio de figuras emblemáticas
Grandes
íconos del deporte nacional sufrieron cancelaciones, quita de licencias o el
destierro absoluto:
*
Mary Terán de Weiss: La mejor tenista del país y número uno del ranking
nacional fue proscrita, se le prohibió competir en el circuito local, le
confiscaron sus bienes y la obligaron a exiliarse. A su regreso, continuó
sufriendo el boicot de la Asociación Argentina de Tenis.
*
José María "El Mono" Gatica: Al popular boxeador se le retiró de
forma permanente la licencia para boxear en el país, lo que truncó su carrera
profesional y lo empujó a la marginalidad económica.
*
Delfo Cabrera y Reinaldo Gorno: Los legendarios maratonistas (oro y plata
olímpicos respectivamente) fueron perseguidos, apartados de sus estructuras
deportivas y se les retiraron apoyos elementales para entrenar.
4. Retiro del apoyo estatal y debacle olímpica
La
dictadura desmanteló la CAD-COA (Confederación Argentina de Deportes - Comité
Olímpico Argentino) nombrando interventores militares. El Estado adoptó una
postura liberal basada puramente en el "esfuerzo individual",
eliminando los presupuestos de fomento e infraestructura construidos en la
década previa.
Esto
impactó directamente en el rendimiento internacional del país. Para los Juegos
Olímpicos de Melbourne 1956, la delegación argentina se redujo drásticamente y
casi ningún atleta de primera línea pudo viajar debido a las suspensiones
políticas. Entre 1956 y 1984, la Argentina entró en su etapa más oscura,
cosechando apenas un puñado de medallas y ninguna presea de oro durante casi 30
años.
El
proceso de "desperonización" incluyó el desmantelamiento, abandono o
refuncionalización de gran parte de la infraestructura deportiva, recreativa y
social construida entre 1946 y 1955.
La
dictadura militar consideraba que estas instalaciones eran "focos de
propaganda política" y herramientas de adoctrinamiento, por lo que aplicó
políticas severas que afectaron los siguientes espacios clave:
Intervención
y ahogo de los Clubes de Barrio
Durante
el peronismo se crearon o subsidiaron más de 90 clubes de barrio en Buenos
Aires y el conurbano para sacar a los jóvenes de la calle mediante el deporte.
La
Revolución Libertadora intervino militarmente estas instituciones y les retiró
de forma inmediata el financiamiento estatal.
Aunque
los vecinos y socios resistieron para mantenerlos abiertos, muchos clubes
perdieron sus canchas de fútbol, instalaciones de boxeo o gimnasios debido a la
falta de presupuesto y a la persecución de sus comisiones directivas.
Clausura
de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)
La
UES funcionaba en el predio de la quinta presidencial de Olivos y en
instalaciones de Núñez brindando a miles de estudiantes secundarios acceso a
canchas de básquetbol, tenis, atletismo y piletas de natación.
Tras
el golpe de 1955, la UES fue disuelta por decreto de forma inmediata y sus
dirigentes fueron encarcelados.
Las
instalaciones deportivas que utilizaban dentro de predios públicos fueron
desmanteladas o cerradas al uso estudiantil.
Saqueo
y abandono de la infraestructura de la Fundación Eva Perón:
La
Fundación Eva Perón había construido una inmensa red de Hogares-Escuela,
Ciudades Infantiles y Colonias de Vacaciones que contaban con infraestructura
deportiva de primer nivel.
Destrucción
de equipamiento: En septiembre de 1955, bajo las órdenes de la interventora
Marta Ezcurra, los Comandos Civiles ingresaron a los Hogares-Escuela y
ordenaron quemar miles de pelotas de fútbol, juguetes y elementos deportivos
por el solo hecho de llevar el logo de la Fundación o el rostro de Evita.
Desmantelamiento
del Complejo de Ezeiza: Las piletas públicas, los vestuarios y los campos
deportivos del inmenso complejo recreativo de Ezeiza sufrieron un profundo
desfinanciamiento. Gran parte de sus áreas recreativas quedaron en total estado
de abandono durante años. Más tarde, durante la dictadura cívico-militar del
76, en ese mismo lugar funcionaría un centro clandestino de detención, torturas
y desaparición de personas.
Cancelación
de los Campeonatos Infantiles Evita
Estos
torneos de fútbol y atletismo movilizaban a cientos de miles de niños de todo el
país y funcionaban como semilleros deportivos (allí, por ejemplo, dio sus
primeros pasos Diego Maradona años más tarde). La dictadura prohibió y
desarticuló por completo los Campeonatos Evita. Al eliminarse el torneo, las
ligas infantiles locales perdieron su propósito competitivo y la
infraestructura regional armada para sostenerlos quedó obsoleta.
Reconversión
de sedes
El
monumental edificio diseñado para albergar la sede permanente de la Fundación
Eva Perón (en Av. Paseo Colón 850) —que iba a centralizar gran parte de la
organización social y deportiva del país— fue despojado de toda su simbología
peronista. Sus estatuas fueron destruidas o arrojadas al Río de la Plata y la
estructura fue cedida a la Facultad de Ingeniería de la UBA, cancelando
definitivamente su función original.
En
el predio donde hoy se encuentra el Centro Nacional de Alto Rendimiento
Deportivo (CeNARD), en el barrio porteño de Núñez, funcionaba la rama femenina
de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Antes
de ser otorgado a la UES por el presidente Juan Domingo Perón, el terreno
pertenecía a los clubes Arquitectura y Comunicaciones (Correos y
Telecomunicaciones), además de albergar el Centro N° 1 de la Dirección Nacional
de Educación Física. Sin embargo, en la década de 1950 se transformó en una
instalación modelo y de vanguardia para el deporte juvenil.
El
complejo de la UES contaba con una infraestructura excepcional para la época y
contaba con:
*
Un edificio central moderno.
*
Gimnasios cerrados (como el gimnasio Carl Diem).
*Grandes
natatorios, pistas de atletismo y canchas para múltiples disciplinas
(básquetbol, tenis, etc.).
*
Comedores, confiterías, salas de estar y áreas parquizadas para los
estudiantes.
La
destrucción y militarización por la Revolución Libertadora
Tras
el golpe de Estado de septiembre de 1955, el predio fue considerado por la
dictadura militar como un "símbolo emblemático de la propaganda y la
corrupción peronista". La persecución sobre el lugar fue total:
Clausura
inmediata: La UES fue disuelta por decreto y las estudiantes secundarias fueron
desalojadas del predio.
Conversión
en cuartel militar: El gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu le quitó al
predio su función social y deportiva. Se lo adjudicó por completo al Ejército
Argentino, pasando a funcionar allí la División de Remonta y Veterinaria del
Ejército.
Abandono
y desmantelamiento: Las canchas, los natatorios y los espacios recreativos
fueron completamente abandonados o destruidos. Los pabellones de atletismo y
las instalaciones modelo pasaron a ser galpones y caballerizas para las fuerzas
armadas. Años más tarde, en la década de 1960, un incendio terminó de destruir
el histórico gimnasio cerrado Carl Diem, coronando el estado de abandono en el
que la dictadura había dejado el lugar.
El
predio recién comenzó a recuperarse para el ámbito deportivo a finales de la
década de 1960 y durante los años 70. Tras sucesivas reconstrucciones y la
edificación de nuevas áreas, adoptó el nombre de Centro Deportivo Nacional
(CeDeNA), hasta que finalmente en 1991 fue reinaugurado formalmente bajo el
nombre de CeNARD, recuperando su estatus como la principal fábrica del deporte
de alto rendimiento de la Argentina.
Las
medidas de la Revolución Libertadora significaron un retroceso estructural,
humano y deportivo de casi medio siglo (52 años) para la Argentina. El impacto
no fue solo la pérdida de trofeos, sino la destrucción de un modelo de
desarrollo que combinaba el deporte social con el de alto rendimiento.
Este
retraso histórico se puede medir concretamente a través de los siguientes factores:
La sequía olímpica de oro más larga de la historia (52 años)
La
consecuencia estadística más contundente ocurrió en los Juegos Olímpicos.
Argentina era una potencia olímpica ascendente: había cosechado 7 medallas en
Londres 1948 y 5 en Helsinki 1952 (incluyendo preseas doradas).
Tras
las proscripciones, la delegación que viajó a Melbourne 1956 se redujo a su
mínima expresión (apenas 28 atletas).
Desde
el oro conseguido en remo en 1952, Argentina pasó 52 años sin ganar una sola
medalla de oro, racha que recién se rompió en Atenas 2004 con los títulos
obtenidos por las selecciones de fútbol y básquetbol.
Destrucción
de la ventaja competitiva en básquetbol y tenis
Argentina
lideraba disciplinas que hoy son globales, y el golpe militar le extirpó ese
liderazgo:
Básquetbol:
Al suspender de por vida a los campeones mundiales de 1950, Argentina pasó de
disputarle el liderazgo del deporte a los Estados Unidos a desaparecer de los
planos internacionales. El básquetbol local debió empezar de cero, y tardó 54
años en volver a ganar un título ecuménico de máxima relevancia (los Juegos
Olímpicos de 2004 con la posterior Generación Dorada).
Tenis femenino: La proscripción de Mary Terán de Weiss dejó al tenis femenino argentino sin su máxima referente. Tuvieron que pasar tres décadas para que, con la aparición de Gabriela Sabatini en los años 80, el tenis femenino del país recuperara la relevancia mundial que el régimen militar le arrebató en 1955.
Placa en honor al gran atleta Osvaldo Suarez, en la pista auxiliar del CeNARDEl
quiebre del recambio generacional y la pirámide deportiva
El
mayor daño a largo plazo fue la interrupción de la base de la pirámide
deportiva. Los Campeonatos Evita y los clubes de barrio subsidiados
garantizaban que millones de niños de todas las clases sociales ingresaran al
deporte federado y recibieran controles médicos.
Al
prohibir estos torneos y desfinanciar las instalaciones, se perdió una
generación completa de potenciales atletas de élite durante las décadas de 1960
y 1970.
El
deporte dejó de ser una política de Estado para convertirse en un consumo de
nicho o en una actividad puramente amateur basada en el "esfuerzo
individual", concepto que algunos siguen pregonando aún en nuestros días.
Retraso
en infraestructura médica y técnica
Durante
los años previos al golpe, Argentina estaba a la vanguardia de la medicina del
deporte y las técnicas de entrenamiento en la región. El desmantelamiento de
predios modelo como la UES (hoy CeNARD) y el exilio o persecución de los
preparadores físicos y entrenadores provocaron un vacío de conocimiento
técnico. Países de la región que estaban muy por detrás de Argentina en el
medallero (como Brasil o Cuba) comenzaron a superarla de forma sistemática a
partir de los años 60.
Historiadores
y periodistas especializados coinciden en calificar este periodo como un
"genocidio deportivo", dado que no se trató de una crisis económica
fortuita, sino de una decisión política e institucional deliberada que mutiló
el destino profesional de sus mejores atletas y frenó el desarrollo deportivo
del país por más de cinco décadas.
Referencia
Bibliográfica:
LUPO VÍCTOR F. HISTORIA POLÍTICA DEL DEPORTE
ARGENTINO (1610 – 2002)
https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/lupo_-_historia_del_deporte_argentino.pdf
[https://perio.unlp.edu.ar](https://perio.unlp.edu.ar/catedras/jjoo/2024/05/16/clase-7-el-deporte-en-la-era-de-peron/)
[https://journals.openedition.org](https://journals.openedition.org/ideas/16820)
[https://es.wikipedia.org](https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Domingo_Per%C3%B3n)
[https://www.elgrafico.com.ar](https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%28sin-categoria%29/3190/la-caida-del-deporte-peronista)









