Crecimiento demográfico y su impacto en los clubes de barrio de la región noroeste de la provincia de Buenos Aires.
La situación de los clubes de barrio en el interior bonaerense se vislumbra
como un posicionamiento estático frente al crecimiento de la comunidad. En
diversos relevamientos hechos a “vuelo de pájaro” y apelando al conocimiento de
muchísimas localidades de los distritos que integran la cuarta sección
electoral; sale a la luz una dificultad que no se pudo analizar todavía. Los clubes
empezaron a “quedar chicos”. Me refiero a que algunos se han actualizado y han
aumentado las ofertas para alcanzar a sus socios, con la inclusión de nuevos
deportes y/o actividades. Pero lo cierto es que aún así no sabemos si esta
medida alcanza a dar respuesta para todos. La población de la actualidad es cada vez más activa que la de años atrás, con las nuevas propuestas, niños, adultos y adultos mayores se suman a las distintas propuestas. Pero la pregunta es si la cantidad de clubes creció conforme creció la población.
En principio casi que puedo afirmar que los clubes de cada localidad son
los mismos desde hace 100 años, pero para comenzar un rápido análisis haremos
un recorte de los últimos 50 años y como evolucionó la población en nuestra
región.
Crecimiento Acumulado por
Partido (1970 vs. 2022)
|
Partido |
Población 1970 |
Población 2022 |
Porcentaje de Crecimiento |
|
Trenque Lauquen |
29.803 |
48.423 |
+62,48% |
|
Junín |
68.188 |
101.762 |
+49,24% |
|
Chivilcoy |
48.761 |
70.765 |
+45,13% |
|
Nueve de Julio |
39.510 |
52.941 |
+33,99% |
|
Rivadavia |
15.110 |
19.844 |
+31,33% |
|
Florentino Ameghino (1) |
7.502 |
9.785 |
+30,43% |
|
General Villegas |
25.864 |
33.679 |
+30,22% |
|
Chacabuco |
41.134 |
53.157 |
+29,23% |
|
Bragado |
35.748 |
44.972 |
+25,80% |
|
Carlos Casares |
19.324 |
23.204 |
+20,08% |
|
Pehuajó |
36.311 |
42.561 |
+17,21% |
|
Alberti |
11.090 |
12.726 |
+14,75% |
|
General Viamonte |
17.587 |
20.068 |
+14,11% |
|
Hipólito Yrigoyen |
9.387 |
10.539 |
+12,27% |
|
Leandro N. Alem |
16.033 |
17.587 |
+9,69% |
|
Lincoln |
41.428 |
44.974 |
+8,56% |
|
Carlos Tejedor |
13.532 |
13.148 |
-2,84% |
|
General Arenales |
16.551 |
16.050 |
-3,03% |
|
General Pinto |
13.295 |
12.223 |
-8,06% |
(1) Nota:
Debido a que el partido de Florentino Ameghino se creó formalmente en 1991, su
tasa de crecimiento está calculada de manera exacta tomando como base el Censo
de 1991. Es importante aclarar que los datos no tienen suficiente rigurosidad y puede haber diferencias en cada distrito aunque no significativas.
Los motores regionales (+45% a
+63%): Trenque Lauquen, Junín y Chivilcoy lideran holgadamente la dinámica
demográfica de la sección. Su crecimiento sostenido responde a su rol como
polos de atracción de mano de obra, centros regionales de salud, expansión
industrial y una fuerte oferta de educación superior.
Estabilidad rural y decrecimiento
(-8% a -2%): Los partidos de General Pinto, General Arenales y Carlos Tejedor
son los únicos tres distritos de la sección que hoy registran menos habitantes
que hace medio siglo. Este fenómeno tal vez sea el resultado directo del fuerte
arraigo de la actividad netamente agropecuaria extensiva y la falta de
diversificación económica en sus plantas urbanas principales.
En resumen, la población casi se
duplicó en los últimos 50 años, pero los clubes siguen siendo los mismos (en
cantidad) y en lo que a nosotros nos atañe, observamos que existiría una
correlación directa entre la evolución demográfica de la región y la
transformación de sus clubes de barrio. La concentración urbana y el
crecimiento poblacional alteraron profundamente el rol de estas instituciones.
Esta relación se manifiesta en
tres fenómenos bien diferenciados según el tipo de distrito:
El salto poblacional impulsó la
profesionalización y diversificación masiva de los clubes.
Saturación y Nuevas Sedes: El
crecimiento de las plantas urbanas hizo que los clubes tradicionales del centro
quedaran chicos. Surgió la necesidad de expandirse hacia las afueras con
complejos deportivos y villas olímpicas.
Diversificación de Propuestas:
Pasaron de ofrecer solo fútbol y bochas a reconvertirse en centros
polideportivos. Sumaron disciplinas como hockey sintético, básquet formativo,
natación, gimnasia artística y tenis.
El efecto
"Profesionalismo": El aumento de habitantes amplió la base de socios
y auspiciantes locales. Esto permitió a clubes de estas ciudades competir en
ligas nacionales (por ejemplo, Sarmiento de Junín en el fútbol de Primera
División), transformándose en marcas de identidad regional.
El éxodo rural generó la desaparición
del Club Rural; La tecnificación agrícola despobló los parajes rurales. Decenas
de pequeños clubes de campo que eran el corazón social de la década de 1970
(donde se hacían los tradicionales bailes de campo y torneos de fútbol agrario)
cerraron sus puertas o quedaron abandonados. Las repetidas inundaciones también
tuvieron su impacto en la disminución de la población.
En las cabeceras de estos
partidos, los clubes sobrevivientes no crecieron en infraestructura comercial,
pero incrementaron su rol social. Se convirtieron en el principal espacio de
contención para los jóvenes que se quedan en la localidad, sostenidos casi
exclusivamente por el esfuerzo de comisiones directivas vecinales y subsidios
municipales.
El paulatino envejecimiento de la
población de la Cuarta Sección reconfiguró las propuestas de las instituciones
en todos los distritos:
Propuestas para la Tercera Edad:
Los clubes tradicionales debieron adaptar su infraestructura y grilla horaria.
Espacios que antes eran estrictamente juveniles hoy albergan gimnasia adaptada,
yoga y talleres culturales en convenio con centros de jubilados o programas
sociales.
En síntesis, observamos que la población
se duplicó, pero la oferta institucional quedó congelada en el plano formal. La
falta de creación de nuevos clubes y la incapacidad de los existentes para
cubrir a toda la población responde a varios factores económicos, espaciales y
organizativos.
Barreras económicas y la imposibilidad
de fundar clubes hoy
Costos de Infraestructura
Inalcanzables: Hace 100 años (décadas de 1910 a 1930, la "era de oro"
de la fundación de clubes en Argentina), la tierra en los márgenes de las
ciudades en crecimiento era barata o donada por familias terratenientes, y las
sedes se levantaban con el aporte de materiales de los propios vecinos. Hoy,
comprar una hectárea urbana, cercarla, iluminarla y construir un tinglado
requiere inversiones millonarias imposibles de afrontar para un grupo de
vecinos.
El Peso de la Personería
Jurídica: Las exigencias legales, contables e impositivas vigentes estrangulan
los proyectos antes de nacer. Sostener un club regularizado ante la Dirección
Provincial de Personas Jurídicas es un trabajo profesional que ahuyenta el
voluntariado vecinal espontáneo.
La Saturación de los Clubes
"Históricos" y el Cuello de Botella
Colapso de Espacios: Los clubes
nacidos hace un siglo fueron diseñados para las poblaciones de aquel entonces.
Hoy, sus canchas de básquet, piletas o vestuarios están al límite de su
capacidad horaria y física. No hay horas físicas en el día para meter más
turnos de chicos en las pocas instalaciones disponibles.
Inmuebles "Atrapados"
en el Centro: Muchos de estos clubes fundacionales quedaron encerrados en el
microcentro de ciudades como Junín, Chivilcoy o Nueve de Julio. Están rodeados
de edificios o casas residenciales, lo que les impide crecer un solo metro
cuadrado hacia los lados.
El Fenómeno de los "Clubes Privados"
y la Exclusión
El aumento demográfico no generó
nuevos clubes sociales y deportivos tradicionales (de cuota popular y
abiertos), sino que derivó en la proliferación de complejos de fútbol
5/sintético privados, gimnasios, escuelas de danza particulares y clubes de
campo (countries/barrios cerrados).
Esto fragmenta el acceso, las
familias que pueden pagar cuotas comerciales acceden a infraestructura
deportiva de calidad, mientras que los sectores de menores ingresos dependen de
clubes tradicionales desbordados o de las escasas propuestas municipales.
Para paliar que "casi se
duplicó la población, pero no los clubes", las comunidades y el Estado
ensayan tres respuestas alternativas:
Villas Deportivas Periféricas:
Los clubes históricos que logran capitalizarse venden sedes céntricas menores o
compran predios en los nuevos límites de las ciudades (zonas de quintas) para
mudar allí sus entrenamientos en áreas de varias hectáreas.
Escuelas Municipales de Deporte:
Ante la falta de clubes en los nuevos barrios periféricos, los municipios
utilizan los playones deportivos públicos de las plazas o los Centros de
Integración Comunitaria (CIC) para ofrecer talleres gratuitos. Sin embargo,
carecen del sentido de pertenencia y de la vida social e identitaria que da un
club.
Las Ligas de Barrio No Afiliadas:
Empiezan a surgir "ligas comerciales" o "torneos barriales"
autogestionados que juegan en potreros o predios privados los fines de semana,
movilizando a miles de personas que quedaron fuera de la estructura de los
clubes centenarios de la Liga Oficial.
El surgimiento y la proliferación
de los playones deportivos municipales en las ciudades (como el último manotazo
del ahogado) de la Cuarta Sección Electoral responde directamente a la crisis
de infraestructura que mencionamos.
Sin embargo, su rol en el
entramado social es complejo: funcionan muy bien como infraestructura de
emergencia, pero fallan al intentar replicar la identidad de un club de barrio.
El Playón como Infraestructura de
Emergencia y sus ventajas
Democratización del acceso
geográfico: Mientras que los clubes tradicionales exigen que un chico de un
barrio periférico recorra largas distancias en colectivo, moto o bicicleta
hacia el centro, el playón municipal se implanta directamente en el corazón de
los nuevos barrios de viviendas sociales.
Barrera económica cero: No existe
la cuota social, ni la obligación de comprar una camiseta oficial, ni la necesidad
de pagar una revisación médica costosa. El acceso es universal y libre.
Polivalencia del espacio: En
pocos metros cuadrados de hormigón alisado, un playón permite alternar básquet,
fútbol de salón, handball y vóley mediante un diseño de pintura polideportiva y
arcos/aros combinados, optimizando al máximo el presupuesto público.
Base operativa para el Estado:
Permite a las Direcciones de Deportes municipales trasladar a los profesores de
educación física directamente al barrio, articulando actividades con las
escuelas públicas linderas y los Centros de Integración Comunitaria (CIC).
A pesar de su utilidad técnica,
el playón municipal presenta deficiencias estructurales y humanas que le
impiden competir con la mística y la eficacia a largo plazo de un club
tradicional:
Falta de sentido de pertenencia
(La Camiseta): El usuario del playón es un "asistente temporal" a una
actividad estatal, no un socio. No existe el orgullo de "ser de este
club", no hay una historia familiar detrás, ni se genera el sentido de
propiedad comunitaria que hace que los vecinos cuiden las instalaciones.
Vulnerabilidad al vandalismo y
clima: Al ser espacios abiertos y públicos, sufren un rápido deterioro. Los
aros de básquet se rompen, los reflectores LED son dañados y la falta de
techados (tinglados) vuelve a la oferta deportiva totalmente dependiente del
clima: si llueve, hace frío extremo o hay sol de siesta en verano, el playón
queda desierto.
El club es el tercer pilar de la
vida junto a la casa y la escuela/trabajo. En el club de barrio se cena, se
festejan cumpleaños, se juega a las cartas y hay asambleas vecinales. El playón
es solo una plataforma de cemento; carece de vida social, de cantina, de
vestuarios y de un espacio de encuentro intergeneracional.
Dependencia de la voluntad
política: Las propuestas deportivas de los playones están atadas al presupuesto
municipal de turno. Si cambian las prioridades de la intendencia o los
contratos de los profesores de gimnasia no se renuevan, el playón vuelve a
quedar vacío y a la deriva, algo que la comisión directiva de un club (con su
masa de socios) pelea para que no ocurra.
Síntesis de la Realidad Regional
En el noroeste bonaerense, los
playones deportivos municipales no sustituyen al club de barrio, sino que
actúan como un paliativo o una "pista de aterrizaje". Son
indispensables para que miles de chicos en situación de vulnerabilidad tengan
su primer contacto con el deporte formativo, pero el objetivo final de máxima
—para evitar la exclusión— sigue siendo la necesidad de crear nuevas
instituciones comunitarias genuinas o expandir los clubes existentes hacia las
periferias.
Los clubes de barrio resultan irremplazables
en la dinámica de las comunidades, es mucho el esfuerzo de las comisiones
directivas, socios y adherentes para sostenerlos, pero ante esta realidad
resultan insuficientes. Por el aumento poblacional aumentan las bases de los
deportistas en formación, pero solo muy pocos accederán a jugar “en primera”,
el resto se perderá; miles de potenciales talentos, miles de horas hombre de
trabajo para que todo quede en la nada. Todo esto nos exige, nos interpela a
encontrar una respuesta a esta realidad. Todos los actores que intervienen en
deportes, deberemos encontrar una solución antes que sea demasiado tarde.
La trasnformación de los clubes, que primeramente estaba enfocada en la formación de jugadores para luego integrar las distintas "ligas", se enfocó en las poblaciones de niños y adolescentes, hoy irrumpe la mujer con mucha fuerza y con los adultos mayores los clubes debieron reciclarse y afrontar las nuevas necesidades; pero en síntesis; los deportistas una vez formados no tendrán la oportunidad de jugar en los equipos mayores, lo que obliga a ser mucho más selectivos y son muchos los excluidos. En líneas generales los clubes no pueden alcanzar a todos los socios y adherentes. Y si no están de acuerdo, solo deberían pensar cuantos clubes integraban la liga de fútbol o basquet local hace 80 años y cuantos la integran ahora.

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