jueves, 31 de julio de 2025

 

La inclusión de los alumnos con discapacidad en la clase de Educación Física:



Reflexiones acerca de la enseñanza

“…discriminar no es sólo dejar al margen o incluir no es sólo tirar una pelota para que jueguen…”  Prof. Gerardo Chichiri

Enseñar educación física en la diversidad contribuye al ejercicio de un derecho que puede encontrarse expresado en numerosas normativas de distinto rango, tales como: Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (Aprobada por Ley Nacional Nº 26.378, Ley Nacional de Educación Nº 26.206 y Ley Provincial de Educación Nº 13.688.

Si bien es necesario que el docente lleve a cabo un proceso reflexivo sobre su propia tarea pedagógica y sobre cómo incide la misma en el hacer corporal y motor de los estudiantes, esta reflexión cobra especial significación cuando en la clase se integran alumnos con discapacidad. En el marco del quehacer docente ¿qué enseño?, ¿cómo enseño? y ¿cuándo enseño? son preguntas frecuentes a la hora de diseñar las clases.

Procurar la igualdad de oportunidades no se reduce a que los alumnos estén en la clase ocupando meramente un espacio. Resulta imprescindible que el docente atienda a la particularidad de cada alumno, propicie el aprendizaje poniendo el énfasis sobre lo que pueden hacer y no en lo que les falta para llegar a un supuesto modelo. En este proceso, el docente debe ofrecer las ayudas pedagógicas adecuadas, como parte de un equipo interinstitucional y transdisciplinario, construyendo un proyecto pedagógico de integración para el alumno con discapacidad y de este modo hacer posible su trayectoria educativa.

un grupo escolar está compuesto por distintas personas que se diferencian entre sí, portando culturas, características, motivaciones, posturas ante el aprendizaje y estrategias de socialización y comunicación diversas, que manifiestan la necesidad de ser escuchadas/escuchados, para poner en juego aquello de lo que son capaces, en la situación de aprendizaje que comparten.

El eje Motricidad y corporeidad, el docente diseña distintas actividades para el abordaje de los contenidos del núcleo constitución corporal propuesto para el segundo año de la escuela primaria. ¿Qué hace y cómo hace este docente para que Joaquín, que se desplaza en silla de ruedas, pueda participar de la clase?

Joaquín concurre a la clase de Educación Física y al igual que los otros alumnos necesita ser comprendido, contenido y reconocido en sus posibilidades. Para ello, requerirá que el profesor en función de las configuraciones de apoyo acordadas en el marco del PPI presente las estrategias de enseñanza que le posibiliten aprender

El concepto amplio de estrategias de enseñanza no cierra posibilidades, sino que por el contrario habilita la creatividad de cada profesor en los contextos en que desarrolla su tarea enseñante.

En la tarea pedagógica resulta imprescindible que el docente brinde a los alumnos una escucha activa que implica además una mirada educada y la generación de acuerdos, posibilitando a los alumnos integrarse y aprender. En este documento, la escucha activa, la mirada educada y la generación de acuerdos pueden considerarse estrategias de enseñanza, de acuerdo con el Diseño Curricular.



Escuchar, mirar y acordar

La escucha activa es una estrategia imprescindible a emplear en la escena escolar. El primer paso para implementar una buena escucha es intentar empatizar con el otro, en este caso el alumno, comprender sus necesidades, intereses y saberes previos para construir juntos modos de aprender. Resulta esencial, entonces, que el docente se pregunte, por ejemplo: ¿qué sienten los alumnos en la situación de clase? ¿Qué esperan que les aporte esta clase? ¿Qué sentiría yo si estuviera en su lugar? ¿Cómo escucho las voces de cada uno de los alumnos? ¿Cómo acciono a partir de esta escucha?

Escuchar activamente en una clase de Educación Física supone habilitar la posibilidad de expresión. Es decir, si Joaquín no puede correr como la mayoría de sus compañeros, el docente deberá buscar en el diálogo con él, una estrategia que favorezca el aprendizaje y habilite sus modos singulares de expresión motriz.

Este intercambio, propiciado por el docente, permitirá que Joaquín explicite sus necesidades respecto de la actividad. El docente, escuchando las expresiones del alumno, definirá en qué momentos implementa los apoyos que en el marco del Proyecto Pedagógico Individual se elaboraron para el alumno integrado.

 

Educar la mirada: mirar y no fijar la vista, porque fijar la mirada en lo que el alumno no puede solo lo puede hacer sentirse más inseguro.

la mirada educada del docente le permite hacer foco en el desempeño motor que el alumno puede realizar, que desea realizar. La mirada educada es una manera que dispone el docente de entrar en diálogo, de comunicar y comunicarse, de establecer un vínculo pedagógico con los alumnos; se trata de ver más allá de lo visible, de una apertura mental que lo abarque todo. La atención, la apertura, la flexibilidad y la creatividad del docente en las situaciones de integración de alumnos con necesidades educativas derivadas de la discapacidad resultan imprescindibles.

Otra estrategia que complementa a las anteriores, hace referencia a la importancia de generar espacios en la clase de Educación Física para la construcción de acuerdos, en el marco de un abordaje didáctico que pone de relieve la atención a la grupalidad y la gestión participativa de la clase.

Los alumnos, incluido Joaquín trabajaron en su constitución corporal a partir de sus diversas posibilidades, usando (por ejemplo) un aro como recurso. Hacia el cierre de la clase, el docente pregunta a los alumnos acerca de lo que creían haber aprendido. Un alumno dice: “Aprendí a saltar adentro y afuera del aro”. Joaquín dice: “aprendí a pasar todo mi cuerpo por adentro del aro, a hacerlo girar y rodar”

Es importante que el profesor reconozca y decodifique cuál es el mensaje que los alumnos transmiten mediante su lenguaje corporal, más allá de aquello que pueden expresar verbalmente, dado que esta información resulta crucial a la hora de plantear una pregunta y /o definir una intervención.

Permitir al alumno integrado ser parte activa de la clase para la apropiación de los contenidos.




Al mismo tiempo en la situación de alumnos con necesidades educativas derivadas de la discapacidad motora quedarán claramente establecidas las necesidades de cuidado que a continuación se detallan:

• las posturas en la silla de ruedas;

• los traslados desde la silla a colchonetas;

• los desplazamientos en andadores;

• los usos de bastones, las valvas y todo otro dispositivo que un alumno con discapacidad motora pudiera utilizar;

• las previsiones relacionadas con los obstáculos que pudiera ofrecer el ambiente (escalones, declives, irregulares en el terreno, etcétera).

Las configuraciones de apoyo para enseñar e integrar

En relación con las configuraciones de apoyo diseñadas, en un momento de la clase, el profesor dice: “vamos a hacer una ronda”, luego elige a un alumno y éste comienza a dar vueltas alrededor de la ronda y le toca el hombro a un compañero, este último al ser tocado lo corre sin alcanzarlo. El profesor dice: “recuerden que no se puede pasar por adentro de la ronda”. El compañero tocado realiza también un recorrido por detrás de los compañeros de la ronda y lo toca a Joaquín que es empujado por una nena que está a su lado para poder alcanzar al compañero que lo tocó. Joaquín le dice a la compañera que lo traslada: “llévame más rápido”. En este ejemplo, el apoyo lo realiza una compañera que escucha la voz de su compañero y se vuelve su mejor estrategia para poder participar. Se hace necesario que el docente evalúe junto a los equipos intervinientes cuándo retirar y/o modificar las configuraciones de apoyo. Cabe destacar que la vigencia de los apoyos se relaciona con el criterio de autonomía, y que como tales, –en la medida de lo posible– deben ser pensados para ser retirados, una vez posibilitado el aprendizaje del alumno. A modo de ejemplo, cabe suponer que el docente de Joaquín pudo haber pensado –y de hecho lo hizo– un esquema de clase donde se conformarán rondas, hileras, entre otras actividades. En esta situación, Joaquín pudo participar, al contar con el apoyo de un compañero con mayores posibilidades de lograr el objetivo del juego. Es decir, puede que la clase sea diseñada desde una intencionalidad democrática pero, sin apoyos que favorezcan la participación activa, la integración se diluye, el aprendizaje no se concreta y el rol del alumno corre el riesgo de reducirse al de mero espectador.

Una experiencia docente

En otro contexto y frente al desafío de enseñar una docente reflexiona: “Mañana tengo clases en mi escuela con todo el primer ciclo. En 1er año está Gabriel, un alumno integrado, con ceguera. Reviso lo que planifiqué y reconsidero las orientaciones que en el marco del Proyecto de Integración están previstas para él”. El docente de Educación Física (como otro de cualquier disciplina) desde ya tiene inmensidad de inquietudes y preguntas respecto a los alumnos con discapacidad y puntualmente en éste caso. Al diseñar la clase, se parte de la premisa de que ya el maestro integrador acordó, en función de lo planificado, todas aquellas configuraciones que se tornan imprescindibles para el desarrollo y accesibilidad de los contenidos que el docente trabajará. Al mismo tiempo, y siguiendo con el mismo ejemplo, el docente de Educación Física plantea desde el Proyecto Pedagógico de Integración su intencionalidad pedagógica, los contenidos a desarrollar y el maestro integrador diseña junto con él las configuraciones de apoyo específicas para cada situación pedagógica. Se torna sustancial, entonces, que cuando el maestro de Educación Física proponga actividades que se correspondan simultáneamente con una actividad ligada con el área curricular de Orientación y Movilidad, en el caso de los alumnos ciegos, estas actividades deben ser cotejadas con el docente a cargo de la integración. Esta área se desarrolla con técnicas puntuales, ajustadas a cada alumno y en íntima vinculación con lo sensoperceptivo propio de cada sujeto. Es imprescindible que ante el abordaje de un alumno con discapacidad visual todos los aspectos mencionados sean considerados en forma conjunta en el marco del Proyecto de Integración. A modo de ejemplo pueden citarse: recorridos de los espacios físicos, necesidad de señalamientos, identificación de obstáculos, consideraciones relacionadas con el uso de bastones, etcétera. Por ejemplo, para la enseñanza del reconocimiento de los segmentos corporales les propone a los alumnos que comiencen a desplazarse en el espacio y ante una señal (sonora) del docente se detendrán formando una estatua. Al observar que los niños se agrupan y no ocupan el espacio disponible les propone que ahora formen la estatua sobre alguna de las líneas del salón. Para que Gabriel pueda realizar lo propuesto y en virtud de lo acordado en el marco de los ajustes que Gabriel requiere y que previamente se definieron con el maestro integrador, el profesor explicará la señalización que se planteó para este alumno. El tipo de señalización estará vinculada con las necesidades de orientación, reconocimiento de obstáculos y uso o no de bastones. A modo de ejemplo se acordó: la colocación de colchonetas en el piso, atravesadas formando una gruesa línea. En el otro extremo del patio y en el centro pone dos sogas con la intención de que estos objetos sirvan como relieve para que Gabriel pueda buscar referencias al detenerse y realizar una estatua. Les propone luego un juego de persecución. En este juego todo el grupo se ubica en un refugio menos el perseguidor que se sitúa en el otro extremo del patio con dos cintas con cascabeles que le cuelgan de la cintura. Los alumnos avanzan lentamente hacia la mancha para incitarla a que los persiga. Gabriel avanza junto al grupo con una compañera de la mano. Cuando la mancha “se despierta” los alumnos corren al refugio en la misma dirección. Estos son sólo algunos posibles ejemplos que ilustran intervenciones didácticas.

Luego del recorrido realizado, y con intención de profundizar la reflexión, se plantean algunos interrogantes que pueden resultar útiles como herramientas para un profesor de Educación Física que se encuentra en su clase con una persona con discapacidad.

• ¿Qué siento cuando me encuentro con personas con discapacidad?

• ¿Tengo miedo de trabajar con él/ella?

• ¿Conozco lo suficiente de la discapacidad referida por mi alumno/a o necesito pedir el apoyo de un especialista?

• Cuándo lo miro, ¿pongo el énfasis en lo que el alumno con discapacidad puede hacer?

• ¿Le estoy dando al alumno/a con discapacidad la oportunidad de mostrar lo que sabe?

• ¿Qué configuraciones de apoyo diseño junto al equipo transdisciplinario para incluir a todos los alumnos?

• ¿Dispongo de recursos o condiciones de accesibilidad –espacios, rampas, material didáctico– que le permitan a la persona con discapacidad aprender? ¿Qué hago si no los tengo?

Las preguntas planteadas son una invitación a la reflexión, entre las cuales algunas encuentran orientaciones y respuestas en la Resolución 4635/11.

   

 

                                  Prof. Gerardo Chichiri, inspector de Educación Física, región 16

 

martes, 8 de julio de 2025

        Enseñanza del atletismo a través del modelo ludotécnico en la escuela primaria

                                                           Gerardo Chichiri

Se observan  clases de Educación Física muy diversas  con actividades contempladas dentro de los marcos normativos vigentes, más o menos planificadas, con secuenciaciones pedagógicas óptimas pero no siempre pertinentes. En general se apela a los mini deportes o a los juegos grupales tradicionales que interpelan la intencionalidad pedagógica de los mismos, dado que el acento está puesto en las reglas, en las consignas, en la dinámica del juego algunas veces,  en su lógica interna otras; las diversas prácticas son coloridas, motivantes y entretenidas.

La intención de este trabajo es interpelar las prácticas áulicas de los docentes en las clases de Educación Física donde se vale de diferentes estrategias pero que resultan insuficientes para mejorar formas básicas del desplazamiento como es el caso de las carreras o simplemente desplazarse. No existe casi ninguna actividad en las clases que no impliquen correr pero pocas veces se indica cómo y muchísimo menos cuando se corre en velocidad.

La velocidad en el segundo ciclo de la escuela primaria en la república Argentina  coincide con las edades que van desde los 9 a los 11 años,  esta fase tan sensible es óptima para fijar patrones de movimiento que permitirán  ser trasferidos a todos los deportes, dado que la velocidad es determinante para los resultados deportivos.

¿Se enseña a correr en las clases o simplemente se hace de una manera natural? ¿Son suficientes  y adecuados los estímulos? ¿Son pertinentes las estrategias de enseñanza  para el logro de estos objetivos? ¿Qué establecen los diseños curriculares para esta tarea?¿cómo se planifica? ¿Se evalúa?

En un sistema educativo democrático e inclusivo, en donde la educación es un derecho que el estado debe garantizar el desafío es encontrar las estrategias pedagógicas  que satisfagan los intereses de alumnos y alumnas y que no queden como una mera práctica pasatista y entretenida y que podamos contar en el futuro con alumnos que puedan correr y desplazarse en velocidad independientemente de sus condiciones genéticas y que puedan desde un punto de vista biomecánico lograr una carrera efectiva, eficaz y eficiente.

Por lo tanto, se hace necesaria la explicación y análisis de distintos modelos de enseñanza en Educación Física. Qué son, sus características, cuáles existen, en qué circunstancias nos pueden resultar de utilidad para garantizar aprendizajes de calidad.

Estrategias metodológicas para el desarrollo de formas deportivas específicas de la carrera

    Los modelos contemporáneos de iniciación al atletismo que son objeto de comparación, son: el Modelo Ludotécnico de Enseñanza Deportiva, el Modelo de Educación Deportiva, el Modelo de Retos Atléticos y el Modelo “Jugando al Atletismo”. Según Metzler (2005) citado por Gómez Mármol et al (2014), realiza un estudio pormenorizado de las características de los diferentes modelos de enseñanza en la educación física, para este trabajo se han incluido parte de los mismos elementos de su análisis, que son los siguientes:

Fundamentos teóricos: define las bases conceptuales sobre los que se erige, explicitando por tanto la corriente de pensamiento en la que se contextualiza su origen y definición.

Objetivos del modelo: explica cuáles son las metas básicas que persigue el modelo, fundamentalmente las relacionadas con la adquisición de la técnica, con la mejora de las marcas obtenidas o con la promoción del atletismo, entre otros.

Ámbitos de la persona priorizados: cognitivo, motor y afectivo/social. El dominio cognitivo incluye hechos, el aprendizaje de conceptos y la capacidad para tomar decisiones. Por su parte, el ámbito motor incluye el aprendizaje de patrones de movimientos finos y gruesos. El dominio afectivo/social incorpora los sentimientos y percepciones de uno mismo, actitudes e interacciones sociales.

Metodología empleada: comprende información sobre variables didácticas como el número de sesiones de sus unidades didácticas, la forma de organización de las tareas y de los discentes, el tiempo dedicado a las tareas, las partes en las que se divide la sesión, entre otras (Gómez Mármol et al, 2014, p.4).

El modelo ludotécnico de iniciación deportiva al atletismo

    Valero y Conde (2003) citado por Gómez Mármol et al (2014) plantean una propuesta alternativa a la enseñanza del atletismo en la iniciación deportiva denominada Modelo Ludotécnico. A través de juegos modificados que incluyen una o varias reglas técnicas, el niño aprende las diferentes disciplinas atléticas, evitando la repetición continua del gesto atlético que conduce al aburrimiento y a la pérdida de interés hacia dicha práctica deportiva.

    Según Valero y Conde (2003) el modelo de enseñanza ludotécnico, con una clara voluntad renovadora de la visión del atletismo en el sistema educativo, está pensado especialmente para la Educación Primaria.

Fundamentos teóricos

    Se trata de un modelo de enseñanza que recoge gran parte de las aportaciones de mejora de los enfoques de iniciación deportiva, sintetizando sus virtudes y utilizando las  propuestas ludotécnicas, que “son juegos dirigidos procedentes de juegos populares, tradicionales, propios del atletismo que han sido modificados en parte al introducirles una regla técnica que hace referencia a alguna de las fases en las que ha sido dividida la disciplina atlética” (Valero, 2006, p. 6).

El modelo de enseñanza ludotécnico está basado en varias teorías:

Destacan las del comportamiento del “Condicionamiento Operante” de Skinner, con sus principales conceptos como modelado, ejemplificación, práctica, feedback y refuerzo. Otra de las teorías de gran importancia dentro de las teorías cognoscitivas es la del “Aprendizaje Constructivista”, que enfatiza la importancia de los conocimientos previos en la adquisición de nuevos aprendizajes, así como la teoría del “Aprendizaje Social”, que establece que los individuos aprenden como consecuencia de la interacción con el ambiente y especialmente con otras personas (Gómez Mármol et al. 2014, p.6).

 

Objetivos del modelo

    El modelo de enseñanza ludotécnico tiene como principal objetivo acercar el deporte del atletismo a los niños, persiguiendo la adquisición y mejora de los elementos técnicos que componen las disciplinas atléticas, envueltas en un ambiente de diversión, disfrute y descubrimiento (Gómez Mármol et al, 2014, p.5).

Ámbitos de la persona priorizados

El dominio priorizado en el modelo de enseñanza ludotécnico es el motor junto con el afectivo-social:

    En tercer lugar se encuentra el dominio cognitivo, ya que se sostiene  que, para el aprendizaje de la técnica atlética, se ha de ser consciente de qué es lo realmente significativo de la práctica jugada que se está llevando a cabo.

No obstante, la importancia de cada uno de los dominios es distinta en función de la parte de la sesión en la que se encuentre el alumnado, Así, en la primera parte, presentación de la disciplina y desafío, y en la cuarta, reflexión y puesta en común, está implicado especialmente el ámbito cognitivo y, en segundo lugar, el afectivo. En cambio en las otras dos partes, la segunda y la tercera, denominadas propuestas ludotécnicas y propuestas globales, los ámbitos implicados por orden de importancia son el motor y el afectivo y, en tercer lugar, el cognitivo (Gómez Mármol et al, 2014, p.5).

Metodología empleada

    Según Gómez Mármol et al en el modelo de enseñanza ludotécnico las tareas de aprendizaje empleadas huyen de planteamientos tradicionales, y son diversas en función de la parte de la sesión, destacando de entre ellas, las denominadas propuestas ludotécnicas; éstas son juegos modificados a los que se les ha incluido una o varias reglas que hacen referencia al gesto técnico.

El modelo de enseñanza ludotécnico divide la sesión en cuatro partes:

En la primera parte denominada presentación de la disciplina y desafío, el profesor/monitor, realiza una detección de ideas previas (si es la primera sesión) o un pequeño repaso de las fases que componen la disciplina atlética, priorizando sobre cuál de ellas se va a incidir durante la sesión, y a continuación, el profesor/monitor ha de lanzar un desafío o reto en forma de pregunta (Gómez Mármol et al, 2014, p.6).

    En la segunda parte de la sesión denominada propuestas ludotécnicas, El docente, reunido con los estudiantes, plantea una serie de juegos modificados a los que se les ha incluido una o varias reglas que hacen referencia al gesto técnico.

 Sus principales características son:

El elevado nivel de participación de los discentes, la inclusión de alguna parte del movimiento de la disciplina atlética, un suficiente número de oportunidades para practicar la parte del gesto global que ha sido incluida en el juego y un ambiente de diversión y disfrute entre el alumnado (Valero, 2006, p.6).

    En la tercera parte, propuestas globales, con las tareas de aprendizaje (normalmente una o dos), se busca que el discente realice la totalidad del gesto que compone la disciplina atlética (Gómez Mármol et al, 2014, p.6).

    Siguiendo con este análisis, Gómez Mármol et al.  la parte de la sesión reflexión y puesta en común consiste en repasar cuáles son las cuatro fases técnicas en las que se divide la disciplina atlética, y cuáles de ellas se han trabajado durante la sesión” (2014, p.6). Luego se vuelve a plantear la pregunta desafío realizada al inicio, para que sea el propio alumnado quien dé respuesta.

La evolución de cada una de las tareas es en función del grado de motivación.

                       


                                                               Figura 1: Estructura de la sesión en el modelo ludotécnico de iniciación al Atletismo

                                                                                                                       (Valero, 2006, p.40).


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

ALBERTO GÓMEZ-MÁRMOL; ANTONIO CALDERÓN-LUQUÍN & ALFONSO VALERO-VALENZUELA Análisis comparativo de diferentes modelos de enseñanza para la iniciación al atletismo

ÁGORA PARA LA EF Y EL DEPORTE | AGORA FOR PE AND SPORT Nº16(2) mayo – agosto 2014,104-121 | E-ISSN:1989-7200

Carretero Anaïs Cazo, ¿INTEGRAMOS LOS MODELOS PEDAGÓGICOS PARA TRABAJAR EL ATLETISMO EN LOS PRIMEROS CURSOS DE EDUCACIÓN PRIMARIA?: UN DISEÑO DEPROYECTOS DE APRENDIZAJE EN EDUCACIÓN FÍSICA – Trabajo Fin de Grado. Universidad Zaragoza, Fcultad de Educación.


 

 

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