viernes, 11 de septiembre de 2026

 GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO

Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido como una política de Estado, lo que dio lugar a la considerada "época dorada" del deporte argentino, combinando una masiva inclusión social con hitos históricos a nivel internacional.

La autodenominada Revolución Libertadora (el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955) implementó un proceso sistemático de "desperonización" que afectó de manera irreversible al deporte de alto rendimiento en Argentina. Bajo el pretexto de combatir supuestas "irregularidades" y defender un estricto amateurismo, el régimen militar ejecutó medidas que desarticularon la estructura deportiva nacional.

Estadio Eva Perón del club Sarmiento de Junín. Fue objeto de persecución politica y desarticulación simbólica

1. Creación de la Comisión Investigadora N° 49

El gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu creó la Comisión Investigadora de Irregularidades Deportivas N° 49. Su único propósito fue perseguir, interrogar y juzgar a los atletas, federaciones y clubes que habían recibido apoyo estatal o mostrado simpatía por el gobierno constitucional anterior. Como resultado, más de 500 deportistas de élite fueron suspendidos o inhabilitados de por vida.

2. Proscripción de la "Primera Generación Dorada" del Básquetbol

El caso más emblemático de este retroceso ocurrió en el básquetbol. En 1957, la intervención de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), respaldada por la Comisión 49, inhabilitó de por vida a 35 jugadores. Entre ellos se encontraban los 12 campeones del mundo que habían ganado el Mundial de Básquetbol de 1950. El argumento del régimen fue que los atletas violaron las reglas del "amateurismo" al haber aceptado órdenes de importación de automóviles como premio por parte del Estado. Esta medida destruyó por completo al básquetbol argentino, que tardó décadas en volver a los primeros planos internacionales.

3. Persecución y exilio de figuras emblemáticas

Grandes íconos del deporte nacional sufrieron cancelaciones, quita de licencias o el destierro absoluto:

* Mary Terán de Weiss: La mejor tenista del país y número uno del ranking nacional fue proscrita, se le prohibió competir en el circuito local, le confiscaron sus bienes y la obligaron a exiliarse. A su regreso, continuó sufriendo el boicot de la Asociación Argentina de Tenis.

* José María "El Mono" Gatica: Al popular boxeador se le retiró de forma permanente la licencia para boxear en el país, lo que truncó su carrera profesional y lo empujó a la marginalidad económica.

* Delfo Cabrera y Reinaldo Gorno: Los legendarios maratonistas (oro y plata olímpicos respectivamente) fueron perseguidos, apartados de sus estructuras deportivas y se les retiraron apoyos elementales para entrenar.

 4. Retiro del apoyo estatal y debacle olímpica

La dictadura desmanteló la CAD-COA (Confederación Argentina de Deportes - Comité Olímpico Argentino) nombrando interventores militares. El Estado adoptó una postura liberal basada puramente en el "esfuerzo individual", eliminando los presupuestos de fomento e infraestructura construidos en la década previa.

Esto impactó directamente en el rendimiento internacional del país. Para los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, la delegación argentina se redujo drásticamente y casi ningún atleta de primera línea pudo viajar debido a las suspensiones políticas. Entre 1956 y 1984, la Argentina entró en su etapa más oscura, cosechando apenas un puñado de medallas y ninguna presea de oro durante casi 30 años.

El proceso de "desperonización" incluyó el desmantelamiento, abandono o refuncionalización de gran parte de la infraestructura deportiva, recreativa y social construida entre 1946 y 1955.

La dictadura militar consideraba que estas instalaciones eran "focos de propaganda política" y herramientas de adoctrinamiento, por lo que aplicó políticas severas que afectaron los siguientes espacios clave:

Intervención y ahogo de los Clubes de Barrio

Durante el peronismo se crearon o subsidiaron más de 90 clubes de barrio en Buenos Aires y el conurbano para sacar a los jóvenes de la calle mediante el deporte.

La Revolución Libertadora intervino militarmente estas instituciones y les retiró de forma inmediata el financiamiento estatal.

Aunque los vecinos y socios resistieron para mantenerlos abiertos, muchos clubes perdieron sus canchas de fútbol, instalaciones de boxeo o gimnasios debido a la falta de presupuesto y a la persecución de sus comisiones directivas.

Clausura de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)

La UES funcionaba en el predio de la quinta presidencial de Olivos y en instalaciones de Núñez brindando a miles de estudiantes secundarios acceso a canchas de básquetbol, tenis, atletismo y piletas de natación.

Tras el golpe de 1955, la UES fue disuelta por decreto de forma inmediata y sus dirigentes fueron encarcelados.

Las instalaciones deportivas que utilizaban dentro de predios públicos fueron desmanteladas o cerradas al uso estudiantil.

Saqueo y abandono de la infraestructura de la Fundación Eva Perón:

La Fundación Eva Perón había construido una inmensa red de Hogares-Escuela, Ciudades Infantiles y Colonias de Vacaciones que contaban con infraestructura deportiva de primer nivel.

Destrucción de equipamiento: En septiembre de 1955, bajo las órdenes de la interventora Marta Ezcurra, los Comandos Civiles ingresaron a los Hogares-Escuela y ordenaron quemar miles de pelotas de fútbol, juguetes y elementos deportivos por el solo hecho de llevar el logo de la Fundación o el rostro de Evita.

Desmantelamiento del Complejo de Ezeiza: Las piletas públicas, los vestuarios y los campos deportivos del inmenso complejo recreativo de Ezeiza sufrieron un profundo desfinanciamiento. Gran parte de sus áreas recreativas quedaron en total estado de abandono durante años. Más tarde, durante la dictadura cívico-militar del 76, en ese mismo lugar funcionaría un centro clandestino de detención, torturas y desaparición de personas.

Cancelación de los Campeonatos Infantiles Evita

Estos torneos de fútbol y atletismo movilizaban a cientos de miles de niños de todo el país y funcionaban como semilleros deportivos (allí, por ejemplo, dio sus primeros pasos Diego Maradona años más tarde). La dictadura prohibió y desarticuló por completo los Campeonatos Evita. Al eliminarse el torneo, las ligas infantiles locales perdieron su propósito competitivo y la infraestructura regional armada para sostenerlos quedó obsoleta.

Reconversión de sedes

El monumental edificio diseñado para albergar la sede permanente de la Fundación Eva Perón (en Av. Paseo Colón 850) —que iba a centralizar gran parte de la organización social y deportiva del país— fue despojado de toda su simbología peronista. Sus estatuas fueron destruidas o arrojadas al Río de la Plata y la estructura fue cedida a la Facultad de Ingeniería de la UBA, cancelando definitivamente su función original.

En el predio donde hoy se encuentra el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), en el barrio porteño de Núñez, funcionaba la rama femenina de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Antes de ser otorgado a la UES por el presidente Juan Domingo Perón, el terreno pertenecía a los clubes Arquitectura y Comunicaciones (Correos y Telecomunicaciones), además de albergar el Centro N° 1 de la Dirección Nacional de Educación Física. Sin embargo, en la década de 1950 se transformó en una instalación modelo y de vanguardia para el deporte juvenil.

El complejo de la UES contaba con una infraestructura excepcional para la época y contaba con:

* Un edificio central moderno.

* Gimnasios cerrados (como el gimnasio Carl Diem).

*Grandes natatorios, pistas de atletismo y canchas para múltiples disciplinas (básquetbol, tenis, etc.).

* Comedores, confiterías, salas de estar y áreas parquizadas para los estudiantes.

La destrucción y militarización por la Revolución Libertadora

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, el predio fue considerado por la dictadura militar como un "símbolo emblemático de la propaganda y la corrupción peronista". La persecución sobre el lugar fue total:

Clausura inmediata: La UES fue disuelta por decreto y las estudiantes secundarias fueron desalojadas del predio.

Conversión en cuartel militar: El gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu le quitó al predio su función social y deportiva. Se lo adjudicó por completo al Ejército Argentino, pasando a funcionar allí la División de Remonta y Veterinaria del Ejército.

Abandono y desmantelamiento: Las canchas, los natatorios y los espacios recreativos fueron completamente abandonados o destruidos. Los pabellones de atletismo y las instalaciones modelo pasaron a ser galpones y caballerizas para las fuerzas armadas. Años más tarde, en la década de 1960, un incendio terminó de destruir el histórico gimnasio cerrado Carl Diem, coronando el estado de abandono en el que la dictadura había dejado el lugar.

El predio recién comenzó a recuperarse para el ámbito deportivo a finales de la década de 1960 y durante los años 70. Tras sucesivas reconstrucciones y la edificación de nuevas áreas, adoptó el nombre de Centro Deportivo Nacional (CeDeNA), hasta que finalmente en 1991 fue reinaugurado formalmente bajo el nombre de CeNARD, recuperando su estatus como la principal fábrica del deporte de alto rendimiento de la Argentina.

Las medidas de la Revolución Libertadora significaron un retroceso estructural, humano y deportivo de casi medio siglo (52 años) para la Argentina. El impacto no fue solo la pérdida de trofeos, sino la destrucción de un modelo de desarrollo que combinaba el deporte social con el de alto rendimiento.

Este retraso histórico se puede medir concretamente a través de los siguientes factores: La sequía olímpica de oro más larga de la historia (52 años)

La consecuencia estadística más contundente ocurrió en los Juegos Olímpicos. Argentina era una potencia olímpica ascendente: había cosechado 7 medallas en Londres 1948 y 5 en Helsinki 1952 (incluyendo preseas doradas).

Tras las proscripciones, la delegación que viajó a Melbourne 1956 se redujo a su mínima expresión (apenas 28 atletas).

Desde el oro conseguido en remo en 1952, Argentina pasó 52 años sin ganar una sola medalla de oro, racha que recién se rompió en Atenas 2004 con los títulos obtenidos por las selecciones de fútbol y básquetbol.

Destrucción de la ventaja competitiva en básquetbol y tenis

Argentina lideraba disciplinas que hoy son globales, y el golpe militar le extirpó ese liderazgo:

Básquetbol: Al suspender de por vida a los campeones mundiales de 1950, Argentina pasó de disputarle el liderazgo del deporte a los Estados Unidos a desaparecer de los planos internacionales. El básquetbol local debió empezar de cero, y tardó 54 años en volver a ganar un título ecuménico de máxima relevancia (los Juegos Olímpicos de 2004 con la posterior Generación Dorada).

Tenis femenino: La proscripción de Mary Terán de Weiss dejó al tenis femenino argentino sin su máxima referente. Tuvieron que pasar tres décadas para que, con la aparición de Gabriela Sabatini en los años 80, el tenis femenino del país recuperara la relevancia mundial que el régimen militar le arrebató en 1955.

                        Placa en honor al gran atleta Osvaldo Suarez, en la pista auxiliar del CeNARD

El quiebre del recambio generacional y la pirámide deportiva

El mayor daño a largo plazo fue la interrupción de la base de la pirámide deportiva. Los Campeonatos Evita y los clubes de barrio subsidiados garantizaban que millones de niños de todas las clases sociales ingresaran al deporte federado y recibieran controles médicos.

Al prohibir estos torneos y desfinanciar las instalaciones, se perdió una generación completa de potenciales atletas de élite durante las décadas de 1960 y 1970.

El deporte dejó de ser una política de Estado para convertirse en un consumo de nicho o en una actividad puramente amateur basada en el "esfuerzo individual", concepto que algunos siguen pregonando aún en nuestros días.

Retraso en infraestructura médica y técnica

Durante los años previos al golpe, Argentina estaba a la vanguardia de la medicina del deporte y las técnicas de entrenamiento en la región. El desmantelamiento de predios modelo como la UES (hoy CeNARD) y el exilio o persecución de los preparadores físicos y entrenadores provocaron un vacío de conocimiento técnico. Países de la región que estaban muy por detrás de Argentina en el medallero (como Brasil o Cuba) comenzaron a superarla de forma sistemática a partir de los años 60.

Historiadores y periodistas especializados coinciden en calificar este periodo como un "genocidio deportivo", dado que no se trató de una crisis económica fortuita, sino de una decisión política e institucional deliberada que mutiló el destino profesional de sus mejores atletas y frenó el desarrollo deportivo del país por más de cinco décadas.

 

           Auditorio Presidente Perón del CeNARD, el gobierno de Javier Milei le borró el nombre




Referencia Bibliográfica:

 LUPO VÍCTOR F. HISTORIA POLÍTICA DEL DEPORTE ARGENTINO (1610 – 2002)

https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/lupo_-_historia_del_deporte_argentino.pdf

[https://perio.unlp.edu.ar](https://perio.unlp.edu.ar/catedras/jjoo/2024/05/16/clase-7-el-deporte-en-la-era-de-peron/)

 [https://journals.openedition.org](https://journals.openedition.org/ideas/16820)

[https://es.wikipedia.org](https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Domingo_Per%C3%B3n)

[https://www.elgrafico.com.ar](https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%28sin-categoria%29/3190/la-caida-del-deporte-peronista)

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Crecimiento demográfico y su impacto en los clubes de barrio de la región noroeste de la provincia de Buenos Aires.

La situación de los clubes de barrio en el interior bonaerense se vislumbra como un posicionamiento estático frente al crecimiento de la comunidad. En diversos relevamientos hechos a “vuelo de pájaro” y apelando al conocimiento de muchísimas localidades de los distritos que integran la cuarta sección electoral; sale a la luz una dificultad que no se pudo analizar todavía. Los clubes empezaron a “quedar chicos”. Me refiero a que algunos se han actualizado y han aumentado las ofertas para alcanzar a sus socios, con la inclusión de nuevos deportes y/o actividades. Pero lo cierto es que aún así no sabemos si esta medida alcanza a dar respuesta para todos. La población de la actualidad es cada vez más activa que la de años atrás, con las nuevas propuestas, niños, adultos y adultos mayores se suman a las distintas propuestas. Pero la pregunta es si la cantidad de clubes creció conforme creció la población. 

En principio casi que puedo afirmar que los clubes de cada localidad son los mismos desde hace 100 años, pero para comenzar un rápido análisis haremos un recorte de los últimos 50 años y como evolucionó la población en nuestra región.

Crecimiento Acumulado por Partido (1970 vs. 2022)

Partido

Población 1970

Población 2022

Porcentaje de Crecimiento

Trenque Lauquen

29.803

48.423

+62,48%

Junín

68.188

101.762

+49,24%

Chivilcoy

48.761

70.765

+45,13%

Nueve de Julio

39.510

52.941

+33,99%

Rivadavia

15.110

19.844

+31,33%

Florentino Ameghino (1)

7.502

9.785

+30,43%

General Villegas

25.864

33.679

+30,22%

Chacabuco

41.134

53.157

+29,23%

Bragado

35.748

44.972

+25,80%

Carlos Casares

19.324

23.204

+20,08%

Pehuajó

36.311

42.561

+17,21%

Alberti

11.090

12.726

+14,75%

General Viamonte

17.587

20.068

+14,11%

Hipólito Yrigoyen

9.387

10.539

+12,27%

Leandro N. Alem

16.033

17.587

+9,69%

Lincoln

41.428

44.974

+8,56%

Carlos Tejedor

13.532

13.148

-2,84%

General Arenales

16.551

16.050

-3,03%

General Pinto

13.295

12.223

-8,06%

(1)   Nota: Debido a que el partido de Florentino Ameghino se creó formalmente en 1991, su tasa de crecimiento está calculada de manera exacta tomando como base el Censo de 1991. Es importante aclarar que los datos no tienen suficiente rigurosidad y puede haber diferencias en cada distrito aunque no significativas.

Los motores regionales (+45% a +63%): Trenque Lauquen, Junín y Chivilcoy lideran holgadamente la dinámica demográfica de la sección. Su crecimiento sostenido responde a su rol como polos de atracción de mano de obra, centros regionales de salud, expansión industrial y una fuerte oferta de educación superior.

Estabilidad rural y decrecimiento (-8% a -2%): Los partidos de General Pinto, General Arenales y Carlos Tejedor son los únicos tres distritos de la sección que hoy registran menos habitantes que hace medio siglo. Este fenómeno tal vez sea el resultado directo del fuerte arraigo de la actividad netamente agropecuaria extensiva y la falta de diversificación económica en sus plantas urbanas principales.

En resumen, la población casi se duplicó en los últimos 50 años, pero los clubes siguen siendo los mismos (en cantidad) y en lo que a nosotros nos atañe, observamos que existiría una correlación directa entre la evolución demográfica de la región y la transformación de sus clubes de barrio. La concentración urbana y el crecimiento poblacional alteraron profundamente el rol de estas instituciones.

Esta relación se manifiesta en tres fenómenos bien diferenciados según el tipo de distrito:

El salto poblacional impulsó la profesionalización y diversificación masiva de los clubes.

Saturación y Nuevas Sedes: El crecimiento de las plantas urbanas hizo que los clubes tradicionales del centro quedaran chicos. Surgió la necesidad de expandirse hacia las afueras con complejos deportivos y villas olímpicas.

Diversificación de Propuestas: Pasaron de ofrecer solo fútbol y bochas a reconvertirse en centros polideportivos. Sumaron disciplinas como hockey sintético, básquet formativo, natación, gimnasia artística y tenis.

El efecto "Profesionalismo": El aumento de habitantes amplió la base de socios y auspiciantes locales. Esto permitió a clubes de estas ciudades competir en ligas nacionales (por ejemplo, Sarmiento de Junín en el fútbol de Primera División), transformándose en marcas de identidad regional.

El éxodo rural generó la desaparición del Club Rural; La tecnificación agrícola despobló los parajes rurales. Decenas de pequeños clubes de campo que eran el corazón social de la década de 1970 (donde se hacían los tradicionales bailes de campo y torneos de fútbol agrario) cerraron sus puertas o quedaron abandonados. Las repetidas inundaciones también tuvieron su impacto en la disminución de la población.

En las cabeceras de estos partidos, los clubes sobrevivientes no crecieron en infraestructura comercial, pero incrementaron su rol social. Se convirtieron en el principal espacio de contención para los jóvenes que se quedan en la localidad, sostenidos casi exclusivamente por el esfuerzo de comisiones directivas vecinales y subsidios municipales.

El paulatino envejecimiento de la población de la Cuarta Sección reconfiguró las propuestas de las instituciones en todos los distritos:

Propuestas para la Tercera Edad: Los clubes tradicionales debieron adaptar su infraestructura y grilla horaria. Espacios que antes eran estrictamente juveniles hoy albergan gimnasia adaptada, yoga y talleres culturales en convenio con centros de jubilados o programas sociales.

En síntesis, observamos que la población se duplicó, pero la oferta institucional quedó congelada en el plano formal. La falta de creación de nuevos clubes y la incapacidad de los existentes para cubrir a toda la población responde a varios factores económicos, espaciales y organizativos.

Barreras económicas y la imposibilidad de fundar clubes hoy

Costos de Infraestructura Inalcanzables: Hace 100 años (décadas de 1910 a 1930, la "era de oro" de la fundación de clubes en Argentina), la tierra en los márgenes de las ciudades en crecimiento era barata o donada por familias terratenientes, y las sedes se levantaban con el aporte de materiales de los propios vecinos. Hoy, comprar una hectárea urbana, cercarla, iluminarla y construir un tinglado requiere inversiones millonarias imposibles de afrontar para un grupo de vecinos.

El Peso de la Personería Jurídica: Las exigencias legales, contables e impositivas vigentes estrangulan los proyectos antes de nacer. Sostener un club regularizado ante la Dirección Provincial de Personas Jurídicas es un trabajo profesional que ahuyenta el voluntariado vecinal espontáneo.

La Saturación de los Clubes "Históricos" y el Cuello de Botella

Colapso de Espacios: Los clubes nacidos hace un siglo fueron diseñados para las poblaciones de aquel entonces. Hoy, sus canchas de básquet, piletas o vestuarios están al límite de su capacidad horaria y física. No hay horas físicas en el día para meter más turnos de chicos en las pocas instalaciones disponibles.

Inmuebles "Atrapados" en el Centro: Muchos de estos clubes fundacionales quedaron encerrados en el microcentro de ciudades como Junín, Chivilcoy o Nueve de Julio. Están rodeados de edificios o casas residenciales, lo que les impide crecer un solo metro cuadrado hacia los lados.

 El Fenómeno de los "Clubes Privados" y la Exclusión

El aumento demográfico no generó nuevos clubes sociales y deportivos tradicionales (de cuota popular y abiertos), sino que derivó en la proliferación de complejos de fútbol 5/sintético privados, gimnasios, escuelas de danza particulares y clubes de campo (countries/barrios cerrados).

Esto fragmenta el acceso, las familias que pueden pagar cuotas comerciales acceden a infraestructura deportiva de calidad, mientras que los sectores de menores ingresos dependen de clubes tradicionales desbordados o de las escasas propuestas municipales.

Para paliar que "casi se duplicó la población, pero no los clubes", las comunidades y el Estado ensayan tres respuestas alternativas:

Villas Deportivas Periféricas: Los clubes históricos que logran capitalizarse venden sedes céntricas menores o compran predios en los nuevos límites de las ciudades (zonas de quintas) para mudar allí sus entrenamientos en áreas de varias hectáreas.

Escuelas Municipales de Deporte: Ante la falta de clubes en los nuevos barrios periféricos, los municipios utilizan los playones deportivos públicos de las plazas o los Centros de Integración Comunitaria (CIC) para ofrecer talleres gratuitos. Sin embargo, carecen del sentido de pertenencia y de la vida social e identitaria que da un club.

Las Ligas de Barrio No Afiliadas: Empiezan a surgir "ligas comerciales" o "torneos barriales" autogestionados que juegan en potreros o predios privados los fines de semana, movilizando a miles de personas que quedaron fuera de la estructura de los clubes centenarios de la Liga Oficial.

El surgimiento y la proliferación de los playones deportivos municipales en las ciudades (como el último manotazo del ahogado) de la Cuarta Sección Electoral responde directamente a la crisis de infraestructura que mencionamos.

Sin embargo, su rol en el entramado social es complejo: funcionan muy bien como infraestructura de emergencia, pero fallan al intentar replicar la identidad de un club de barrio.

El Playón como Infraestructura de Emergencia y sus ventajas

Democratización del acceso geográfico: Mientras que los clubes tradicionales exigen que un chico de un barrio periférico recorra largas distancias en colectivo, moto o bicicleta hacia el centro, el playón municipal se implanta directamente en el corazón de los nuevos barrios de viviendas sociales.

Barrera económica cero: No existe la cuota social, ni la obligación de comprar una camiseta oficial, ni la necesidad de pagar una revisación médica costosa. El acceso es universal y libre.

Polivalencia del espacio: En pocos metros cuadrados de hormigón alisado, un playón permite alternar básquet, fútbol de salón, handball y vóley mediante un diseño de pintura polideportiva y arcos/aros combinados, optimizando al máximo el presupuesto público.

Base operativa para el Estado: Permite a las Direcciones de Deportes municipales trasladar a los profesores de educación física directamente al barrio, articulando actividades con las escuelas públicas linderas y los Centros de Integración Comunitaria (CIC).

A pesar de su utilidad técnica, el playón municipal presenta deficiencias estructurales y humanas que le impiden competir con la mística y la eficacia a largo plazo de un club tradicional:

Falta de sentido de pertenencia (La Camiseta): El usuario del playón es un "asistente temporal" a una actividad estatal, no un socio. No existe el orgullo de "ser de este club", no hay una historia familiar detrás, ni se genera el sentido de propiedad comunitaria que hace que los vecinos cuiden las instalaciones.

Vulnerabilidad al vandalismo y clima: Al ser espacios abiertos y públicos, sufren un rápido deterioro. Los aros de básquet se rompen, los reflectores LED son dañados y la falta de techados (tinglados) vuelve a la oferta deportiva totalmente dependiente del clima: si llueve, hace frío extremo o hay sol de siesta en verano, el playón queda desierto.

El club es el tercer pilar de la vida junto a la casa y la escuela/trabajo. En el club de barrio se cena, se festejan cumpleaños, se juega a las cartas y hay asambleas vecinales. El playón es solo una plataforma de cemento; carece de vida social, de cantina, de vestuarios y de un espacio de encuentro intergeneracional.

Dependencia de la voluntad política: Las propuestas deportivas de los playones están atadas al presupuesto municipal de turno. Si cambian las prioridades de la intendencia o los contratos de los profesores de gimnasia no se renuevan, el playón vuelve a quedar vacío y a la deriva, algo que la comisión directiva de un club (con su masa de socios) pelea para que no ocurra.

Síntesis de la Realidad Regional

En el noroeste bonaerense, los playones deportivos municipales no sustituyen al club de barrio, sino que actúan como un paliativo o una "pista de aterrizaje". Son indispensables para que miles de chicos en situación de vulnerabilidad tengan su primer contacto con el deporte formativo, pero el objetivo final de máxima —para evitar la exclusión— sigue siendo la necesidad de crear nuevas instituciones comunitarias genuinas o expandir los clubes existentes hacia las periferias.

Los clubes de barrio resultan irremplazables en la dinámica de las comunidades, es mucho el esfuerzo de las comisiones directivas, socios y adherentes para sostenerlos, pero ante esta realidad resultan insuficientes. Por el aumento poblacional aumentan las bases de los deportistas en formación, pero solo muy pocos accederán a jugar “en primera”, el resto se perderá; miles de potenciales talentos, miles de horas hombre de trabajo para que todo quede en la nada. Todo esto nos exige, nos interpela a encontrar una respuesta a esta realidad. Todos los actores que intervienen en deportes, deberemos encontrar una solución antes que sea demasiado tarde.

La trasnformación de los clubes, que primeramente estaba enfocada en la formación de jugadores para luego integrar las distintas "ligas", se enfocó en las poblaciones de niños y adolescentes, hoy irrumpe la mujer con mucha fuerza y con los adultos mayores los clubes debieron reciclarse y afrontar las nuevas necesidades; pero en síntesis; los deportistas una vez formados no tendrán la oportunidad de jugar en los equipos mayores, lo que obliga a ser mucho más selectivos y son muchos los excluidos. En líneas generales los clubes no pueden alcanzar a todos los socios y adherentes. Y si no están de acuerdo, solo deberían pensar cuantos clubes integraban la liga de fútbol o basquet local hace 80 años y cuantos la integran ahora.

 

  GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido como una política d...