viernes, 11 de septiembre de 2026

 GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO

Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido como una política de Estado, lo que dio lugar a la considerada "época dorada" del deporte argentino, combinando una masiva inclusión social con hitos históricos a nivel internacional.

La autodenominada Revolución Libertadora (el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955) implementó un proceso sistemático de "desperonización" que afectó de manera irreversible al deporte de alto rendimiento en Argentina. Bajo el pretexto de combatir supuestas "irregularidades" y defender un estricto amateurismo, el régimen militar ejecutó medidas que desarticularon la estructura deportiva nacional.

Estadio Eva Perón del club Sarmiento de Junín. Fue objeto de persecución politica y desarticulación simbólica

1. Creación de la Comisión Investigadora N° 49

El gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu creó la Comisión Investigadora de Irregularidades Deportivas N° 49. Su único propósito fue perseguir, interrogar y juzgar a los atletas, federaciones y clubes que habían recibido apoyo estatal o mostrado simpatía por el gobierno constitucional anterior. Como resultado, más de 500 deportistas de élite fueron suspendidos o inhabilitados de por vida.

2. Proscripción de la "Primera Generación Dorada" del Básquetbol

El caso más emblemático de este retroceso ocurrió en el básquetbol. En 1957, la intervención de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), respaldada por la Comisión 49, inhabilitó de por vida a 35 jugadores. Entre ellos se encontraban los 12 campeones del mundo que habían ganado el Mundial de Básquetbol de 1950. El argumento del régimen fue que los atletas violaron las reglas del "amateurismo" al haber aceptado órdenes de importación de automóviles como premio por parte del Estado. Esta medida destruyó por completo al básquetbol argentino, que tardó décadas en volver a los primeros planos internacionales.

3. Persecución y exilio de figuras emblemáticas

Grandes íconos del deporte nacional sufrieron cancelaciones, quita de licencias o el destierro absoluto:

* Mary Terán de Weiss: La mejor tenista del país y número uno del ranking nacional fue proscrita, se le prohibió competir en el circuito local, le confiscaron sus bienes y la obligaron a exiliarse. A su regreso, continuó sufriendo el boicot de la Asociación Argentina de Tenis.

* José María "El Mono" Gatica: Al popular boxeador se le retiró de forma permanente la licencia para boxear en el país, lo que truncó su carrera profesional y lo empujó a la marginalidad económica.

* Delfo Cabrera y Reinaldo Gorno: Los legendarios maratonistas (oro y plata olímpicos respectivamente) fueron perseguidos, apartados de sus estructuras deportivas y se les retiraron apoyos elementales para entrenar.

 4. Retiro del apoyo estatal y debacle olímpica

La dictadura desmanteló la CAD-COA (Confederación Argentina de Deportes - Comité Olímpico Argentino) nombrando interventores militares. El Estado adoptó una postura liberal basada puramente en el "esfuerzo individual", eliminando los presupuestos de fomento e infraestructura construidos en la década previa.

Esto impactó directamente en el rendimiento internacional del país. Para los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, la delegación argentina se redujo drásticamente y casi ningún atleta de primera línea pudo viajar debido a las suspensiones políticas. Entre 1956 y 1984, la Argentina entró en su etapa más oscura, cosechando apenas un puñado de medallas y ninguna presea de oro durante casi 30 años.

El proceso de "desperonización" incluyó el desmantelamiento, abandono o refuncionalización de gran parte de la infraestructura deportiva, recreativa y social construida entre 1946 y 1955.

La dictadura militar consideraba que estas instalaciones eran "focos de propaganda política" y herramientas de adoctrinamiento, por lo que aplicó políticas severas que afectaron los siguientes espacios clave:

Intervención y ahogo de los Clubes de Barrio

Durante el peronismo se crearon o subsidiaron más de 90 clubes de barrio en Buenos Aires y el conurbano para sacar a los jóvenes de la calle mediante el deporte.

La Revolución Libertadora intervino militarmente estas instituciones y les retiró de forma inmediata el financiamiento estatal.

Aunque los vecinos y socios resistieron para mantenerlos abiertos, muchos clubes perdieron sus canchas de fútbol, instalaciones de boxeo o gimnasios debido a la falta de presupuesto y a la persecución de sus comisiones directivas.

Clausura de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)

La UES funcionaba en el predio de la quinta presidencial de Olivos y en instalaciones de Núñez brindando a miles de estudiantes secundarios acceso a canchas de básquetbol, tenis, atletismo y piletas de natación.

Tras el golpe de 1955, la UES fue disuelta por decreto de forma inmediata y sus dirigentes fueron encarcelados.

Las instalaciones deportivas que utilizaban dentro de predios públicos fueron desmanteladas o cerradas al uso estudiantil.

Saqueo y abandono de la infraestructura de la Fundación Eva Perón:

La Fundación Eva Perón había construido una inmensa red de Hogares-Escuela, Ciudades Infantiles y Colonias de Vacaciones que contaban con infraestructura deportiva de primer nivel.

Destrucción de equipamiento: En septiembre de 1955, bajo las órdenes de la interventora Marta Ezcurra, los Comandos Civiles ingresaron a los Hogares-Escuela y ordenaron quemar miles de pelotas de fútbol, juguetes y elementos deportivos por el solo hecho de llevar el logo de la Fundación o el rostro de Evita.

Desmantelamiento del Complejo de Ezeiza: Las piletas públicas, los vestuarios y los campos deportivos del inmenso complejo recreativo de Ezeiza sufrieron un profundo desfinanciamiento. Gran parte de sus áreas recreativas quedaron en total estado de abandono durante años. Más tarde, durante la dictadura cívico-militar del 76, en ese mismo lugar funcionaría un centro clandestino de detención, torturas y desaparición de personas.

Cancelación de los Campeonatos Infantiles Evita

Estos torneos de fútbol y atletismo movilizaban a cientos de miles de niños de todo el país y funcionaban como semilleros deportivos (allí, por ejemplo, dio sus primeros pasos Diego Maradona años más tarde). La dictadura prohibió y desarticuló por completo los Campeonatos Evita. Al eliminarse el torneo, las ligas infantiles locales perdieron su propósito competitivo y la infraestructura regional armada para sostenerlos quedó obsoleta.

Reconversión de sedes

El monumental edificio diseñado para albergar la sede permanente de la Fundación Eva Perón (en Av. Paseo Colón 850) —que iba a centralizar gran parte de la organización social y deportiva del país— fue despojado de toda su simbología peronista. Sus estatuas fueron destruidas o arrojadas al Río de la Plata y la estructura fue cedida a la Facultad de Ingeniería de la UBA, cancelando definitivamente su función original.

En el predio donde hoy se encuentra el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), en el barrio porteño de Núñez, funcionaba la rama femenina de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Antes de ser otorgado a la UES por el presidente Juan Domingo Perón, el terreno pertenecía a los clubes Arquitectura y Comunicaciones (Correos y Telecomunicaciones), además de albergar el Centro N° 1 de la Dirección Nacional de Educación Física. Sin embargo, en la década de 1950 se transformó en una instalación modelo y de vanguardia para el deporte juvenil.

El complejo de la UES contaba con una infraestructura excepcional para la época y contaba con:

* Un edificio central moderno.

* Gimnasios cerrados (como el gimnasio Carl Diem).

*Grandes natatorios, pistas de atletismo y canchas para múltiples disciplinas (básquetbol, tenis, etc.).

* Comedores, confiterías, salas de estar y áreas parquizadas para los estudiantes.

La destrucción y militarización por la Revolución Libertadora

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, el predio fue considerado por la dictadura militar como un "símbolo emblemático de la propaganda y la corrupción peronista". La persecución sobre el lugar fue total:

Clausura inmediata: La UES fue disuelta por decreto y las estudiantes secundarias fueron desalojadas del predio.

Conversión en cuartel militar: El gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu le quitó al predio su función social y deportiva. Se lo adjudicó por completo al Ejército Argentino, pasando a funcionar allí la División de Remonta y Veterinaria del Ejército.

Abandono y desmantelamiento: Las canchas, los natatorios y los espacios recreativos fueron completamente abandonados o destruidos. Los pabellones de atletismo y las instalaciones modelo pasaron a ser galpones y caballerizas para las fuerzas armadas. Años más tarde, en la década de 1960, un incendio terminó de destruir el histórico gimnasio cerrado Carl Diem, coronando el estado de abandono en el que la dictadura había dejado el lugar.

El predio recién comenzó a recuperarse para el ámbito deportivo a finales de la década de 1960 y durante los años 70. Tras sucesivas reconstrucciones y la edificación de nuevas áreas, adoptó el nombre de Centro Deportivo Nacional (CeDeNA), hasta que finalmente en 1991 fue reinaugurado formalmente bajo el nombre de CeNARD, recuperando su estatus como la principal fábrica del deporte de alto rendimiento de la Argentina.

Las medidas de la Revolución Libertadora significaron un retroceso estructural, humano y deportivo de casi medio siglo (52 años) para la Argentina. El impacto no fue solo la pérdida de trofeos, sino la destrucción de un modelo de desarrollo que combinaba el deporte social con el de alto rendimiento.

Este retraso histórico se puede medir concretamente a través de los siguientes factores: La sequía olímpica de oro más larga de la historia (52 años)

La consecuencia estadística más contundente ocurrió en los Juegos Olímpicos. Argentina era una potencia olímpica ascendente: había cosechado 7 medallas en Londres 1948 y 5 en Helsinki 1952 (incluyendo preseas doradas).

Tras las proscripciones, la delegación que viajó a Melbourne 1956 se redujo a su mínima expresión (apenas 28 atletas).

Desde el oro conseguido en remo en 1952, Argentina pasó 52 años sin ganar una sola medalla de oro, racha que recién se rompió en Atenas 2004 con los títulos obtenidos por las selecciones de fútbol y básquetbol.

Destrucción de la ventaja competitiva en básquetbol y tenis

Argentina lideraba disciplinas que hoy son globales, y el golpe militar le extirpó ese liderazgo:

Básquetbol: Al suspender de por vida a los campeones mundiales de 1950, Argentina pasó de disputarle el liderazgo del deporte a los Estados Unidos a desaparecer de los planos internacionales. El básquetbol local debió empezar de cero, y tardó 54 años en volver a ganar un título ecuménico de máxima relevancia (los Juegos Olímpicos de 2004 con la posterior Generación Dorada).

Tenis femenino: La proscripción de Mary Terán de Weiss dejó al tenis femenino argentino sin su máxima referente. Tuvieron que pasar tres décadas para que, con la aparición de Gabriela Sabatini en los años 80, el tenis femenino del país recuperara la relevancia mundial que el régimen militar le arrebató en 1955.

                        Placa en honor al gran atleta Osvaldo Suarez, en la pista auxiliar del CeNARD

El quiebre del recambio generacional y la pirámide deportiva

El mayor daño a largo plazo fue la interrupción de la base de la pirámide deportiva. Los Campeonatos Evita y los clubes de barrio subsidiados garantizaban que millones de niños de todas las clases sociales ingresaran al deporte federado y recibieran controles médicos.

Al prohibir estos torneos y desfinanciar las instalaciones, se perdió una generación completa de potenciales atletas de élite durante las décadas de 1960 y 1970.

El deporte dejó de ser una política de Estado para convertirse en un consumo de nicho o en una actividad puramente amateur basada en el "esfuerzo individual", concepto que algunos siguen pregonando aún en nuestros días.

Retraso en infraestructura médica y técnica

Durante los años previos al golpe, Argentina estaba a la vanguardia de la medicina del deporte y las técnicas de entrenamiento en la región. El desmantelamiento de predios modelo como la UES (hoy CeNARD) y el exilio o persecución de los preparadores físicos y entrenadores provocaron un vacío de conocimiento técnico. Países de la región que estaban muy por detrás de Argentina en el medallero (como Brasil o Cuba) comenzaron a superarla de forma sistemática a partir de los años 60.

Historiadores y periodistas especializados coinciden en calificar este periodo como un "genocidio deportivo", dado que no se trató de una crisis económica fortuita, sino de una decisión política e institucional deliberada que mutiló el destino profesional de sus mejores atletas y frenó el desarrollo deportivo del país por más de cinco décadas.

 

           Auditorio Presidente Perón del CeNARD, el gobierno de Javier Milei le borró el nombre




Referencia Bibliográfica:

 LUPO VÍCTOR F. HISTORIA POLÍTICA DEL DEPORTE ARGENTINO (1610 – 2002)

https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/lupo_-_historia_del_deporte_argentino.pdf

[https://perio.unlp.edu.ar](https://perio.unlp.edu.ar/catedras/jjoo/2024/05/16/clase-7-el-deporte-en-la-era-de-peron/)

 [https://journals.openedition.org](https://journals.openedition.org/ideas/16820)

[https://es.wikipedia.org](https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Domingo_Per%C3%B3n)

[https://www.elgrafico.com.ar](https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%28sin-categoria%29/3190/la-caida-del-deporte-peronista)

 

 

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