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miércoles, 21 de enero de 2026

 Acuerdos de convivencia y EDUCACIÓN FÍSICA

La intención de esta propuesta es recuperar y promover prácticas institucionales que permitan instalar una cultura de la convivencia, entendiendo que ésta, es un contenido de ser enseñado y aprendido por todos en la escuela indispensable para que acontezca el acto educativo.

El desempeño docente adquiere una función educativa primordial para generar un buen clima institucional,  propiciando vínculos basados en  valores  como la justicia, la verdad,  el trabajo, el amor, la unión, la libertad, la amistad, el respeto y la solidaridad. En clave de convivencia institucional se considera que  las acciones, prácticas e intervenciones docentes se enmarcaran desde su autoridad pedagógica, entendiendo a la misma, como la autoridad  que se construye en un encuentro de al menos dos en una relación asimétrica, donde debe poder articular tres aspectos intrínsecamente relacionados que se conjugan en un ejercicio de conocimientos, prácticas, normativas y vínculos: un saber pedagógico, un sostén en la normativa y una vinculación con los otros que permita proyectarse e interpretar los signos y los sentidos de los demás,  comunicar y dejar que se comuniquen, en un hacer inteligente.

La tarea pedagógica implica intervenciones a fin de:

1)Comunicar mediante diferentes estrategias, recursos y momentos del ciclo lectivo un marco normativo general propio del sistema educativo, a partir del cual se basarán los acuerdos posteriores.

2)Propiciar experiencias de aprendizaje significativas, donde los alumnos en un proceso de adquisición del conocimiento, se apropien de valores como el respeto, la solidaridad y las actitudes basadas en la cooperación, y la responsabilidad en los actos hacia si mismos, como hacia los demás.

Por lo tanto, el docente desde su rol de adulto en esta asimetría que implica garantizar la trasmisión de las normas, el cuidado y la protección de los estudiantes debe promover en los mismos la responsabilidad ante las acciones que involucran a otro.

3)Habilitar espacios institucionales de intercambio que propicien la construcción de vínculos necesarios para una buena convivencia en los que prevalezcan las formas dialogadas para expresar en el grupo, ideas, conceptos, opiniones etc.

En este sentido esta Comunicación se propone: fortalecer el rol del adulto como promotor de una buena convivencia, socializar prácticas docentes, generar orientaciones sobre la convivencia y promover el diseño de dispositivos pedagógicos tendientes al ejercicio del diálogo, y su progresiva valoración como herramienta para la construcción de acuerdos institucionales.

El docente como referente de los estudiantes:

Los docentes, desde sus diferentes roles, despliegan su ineludible ejercicio de autoridad para la concreción del acto educativo, y la escuela, como escenario de encuentro, debe volverse un lugar autorizado, pero no “autoritario”, que no disuelva las asimetrías sino que las vuelva motor de trabajo y las ponga en diálogo y fricción con las otras formas de relación (igualdad, diferencia, autonomía) entre alumnos y maestros.

·         Que implica un adulto que porta un saber académico;

·         Que desarrolla su práctica desde un posicionamiento que habilita en un interjuego el saber que proviene de los estudiantes y sus familias, bajo la premisa que “todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender”;

·         Que desde su autoridad pedagógica debe actuar como garante en la trasmisión de las normas que regulan la convivencia social e institucional;

·          Que asume un rol de cuidado y protección de los derechos de los estudiantes;

·         Que asegura el cumplimiento de las normas para todos los miembros de las instituciones por igual;

·         Que esta autoridad pedagógica debe ser legitimada tanto por los estudiantes como sus familias, en una clara construcción que recupera todos estos puntos en un momento fundante de encuentro entre ambas partes.

En síntesis, para que la autoridad pedagógica del docente-referente sea legitimada debe desplegar miradas habilitantes reconociendo a los estudiantes como sujetos capaces de aprender, de pensar, de hablar, de convivir con los otros, de participar, de construir responsabilidad en sus acciones, de organizar espacios. Así es como autoridad, reconocimiento y conocimiento se anudan en una alianza imprescindible para que el hecho pedagógico acontezca

la Convivencia escolar entonces implica el cumplimiento de NORMAS y ACUERDOS institucionales.

Condiciones a tener en cuenta en la construcción de Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC) 

 

Responder a necesidades institucionales. Tendrá mayor adhesión de los actores todo  proyecto, programa o actividad  que atienda las necesidades reconocidas por la comunidad escolar en su conjunto.

Proponer actividades y acciones  factibles de realización según las condiciones (posibilidades y límites) de cada escuela.

Organizar en detalle  las distintas actividades. Organización no sólo de espacios, muebles y materiales, sino también de las  tareas (funciones y responsabilidades) que deben cumplirse para un adecuado desarrollo. A posteriori designar los actores que serán responsables de cumplimentar estas tareas.

Elaborar las normas de procedimiento: muchas situaciones conflictivas que interfieren y afectan la convivencia institucional se generan o se agravan cuando se interrumpen, alteran o no se cumplen los procedimientos adecuados

 

Es necesario pensar la convivencia en la escuela desde tres dimensiones

 

•La escuela como un espacio público.

•Con centralidad pedagógica, en la que se desarrollan procesos de enseñanza y de aprendizaje.

•Lugar donde se generan relaciones vinculares interactuando “sujetos de derecho”, tanto niños y jóvenes como adultos.

 

Es importante reflexionar a partir de reconocer que el funcionamiento democrático y plural de una institución educativa no está dado por la ausencia de conflicto, sino por el abordaje que se realiza de ellos mediante:

  • Los modos de prevención de los conflictos

  • El reconocimiento institucional de los conflictos

  • Los modos de resolución de los conflictos

La evaluación y el impacto de los conflictos.

             

Que dice la DEF?

A través de la enseñanza de sus contenidos específicos, la Educación Física “promueve la toma de conciencia acerca de la importancia de cuidarse a sí mismos, a los otros y al ambiente; la adhesión y práctica de comportamientos éticos, la asunción de roles con responsabilidad, la construcción, aceptación y respeto por reglas, la organización participativa en la concreción de proyectos que favorezcan tanto su futura inserción en el mundo laborar como el ejercicio de la ciudadanía.”

Desde la Educación Física pueden encontrarse diversas propuestas que propicien y faciliten enseñar y aprender a convivir en las instituciones educativas, de manera respetuosa procurando espacios de reflexión y de dialogo colectivos, orientados a la participación activa de todos los actores de la comunidad educativa.

 

         Es importante que el equipo directivo de una escuela, de un Centro de Educación Física (CEF) o de otras instituciones educativas, en su gestión institucional y comunitaria, sitúen la participación en el centro de la vida institucional, despertando y movilizando fuerzas en todos los integrantes de la comunidad educativa, para que toda la actividad de la institución se configure como una acción creativa y transformadora.

 

La convivencia es un compromiso de todos, así resulta necesario recuperar y promover prácticas institucionales que posibiliten la implementación de proyectos construidos colectivamente y atendiendo a las necesidades e intereses de la comunidad.

Para el diseño de los proyectos pedagógicos a implementar en las escuelas, los CEF y/o de manera articulada entre varias instituciones educativas, pueden contemplarse propuestas donde los diferentes actores se potencien desde la diversidad.

 

Entre ellas podemos mencionar:

Jornada institucional de juegos con las familias y la comunidad.

Jornada de cooperación interinstitucional, compartiendo espacios lúdicos.

Jornada de juegos solidarios en instituciones comunitarias.

Organización de encuentros: juegos sociomotores, juegos deportivos, juegos alternativos, juegos cooperativos, juegos tradicionales, juegos de pueblos originarios.

Grandes Juegos: kermés, gynkana

Encuentros de prácticas gimnásticas y expresivas.

Jornadas solidarias.

Experiencias en el ambiente natural.

Prácticas acuáticas.

Otros.  

 

Por todo lo expuesto, se hace imprescindible que juntos generemos las condiciones para que las instituciones acompañen las trayectorias de quienes conviven en ellas posibilitando su desarrollo personal y social, a partir de la conformación de equipos de trabajo, la implementación de proyectos interdisciplinarios, de prácticas pedagógicas que promuevan aprendizajes significativos, la habilitación de espacios de participación y propiciando el sentido de pertenencia, entre otros.


Referencia Bibliográfica

Documentos de la DGCyE, Dirección Provincial de Educación Física

 

 


sábado, 20 de diciembre de 2025

Runners

Aspectos a tener en cuenta a la hora de proyectar, planificar y desarrollar el proceso de entrenamiento individual.

                           
Gerardo Chichiri, entrenador World Athletics Nivel III

 Los principios del entrenamiento

Entrenar es el proceso que utilizamos, en algunas tareas, para alcanzar un mejor nivel del que teníamos al comenzarlas. Esto es muy claro en el deporte, cuando los jugadores se entrenan para correr más rápido, soportar el esfuerzo de jugar todo el partido sin agotarse, tener buena potencia muscular para realizar las habilidades o la adecuada flexibilidad para no lesionarse o realizar los movimientos con soltura. Además, es necesario pensar para qué debemos entrenarnos o hacer actividades motrices, sin preocuparnos tanto por rendir al máximo sino buscando mantenernos sanos, con buena condición física, para poder disfrutar del deporte con los amigos o, simplemente, para sentirnos bien.

Es fundamental que se respeten ciertos principios pedagógicos sobre los que se sustenta el entrenamiento, que le darán al docente y al alumno la posibilidad de armar significativamente la actividad motriz a desarrollar. Los principios a tener en cuenta para la construcción de cualquier plan de desarrollo o acondicionamiento físico son:

- de la salud

- de la individualización

- de la periodización

- de la continuidad

- de la concientización

- de la recuperación

Principios pedagógicos del entrenamiento

- de la utilidad

- de la especificidad

- de la sobrecarga

- del esfuerzo

1. Principio de la salud

 Las tareas motrices que realicemos nunca deben hacernos daño, producir dolor o lesiones. Deben pensarse y ejercitarse teniendo en cuenta el propio cuidado y del de los otros que las comparten. Es muy importante que se acompañen con la alimentación adecuada y suficiente, y también, como ayuda para evitar la ingesta de alcohol y otras sustancias nocivas.

 2. Principio de la  individualización

 Cada uno debe aprender a encontrar las tareas y cargas que le resulten adecuadas a sus necesidades, posibilidades y limitaciones. Los ejercicios hechos igual para todos y por todos, no sirven.

 3. Principio de la recuperación

El entrenamiento será eficaz solo si, los descansos son los apropiados. Si distan mucho entre si los estímulos no habrá adaptación y si son muy próximos la consecuencia será el sobreentrenamiento. La recuperación deberá ser no solo física sino también psíquica, y dependerá de cómo, cuándo y donde impacten las cargas establecidas.

 4. Principio de la concientización

 Es importante darnos cuenta de lo importante que es hacer tareas bien pensadas, con fundamento y apropiadas a la edad y a nuestras necesidades. Pensemos que nuestro cuerpo somos nosotros mismos y cuanto mejor lo tratemos, mejor nos estamos tratando a nosotros... y de paso, a nuestros compañeros.

 5. Principio de la utilidad.

  Todo lo dicho antes, nos lleva a que el entrenamiento que realicemos tiene que ser útil para que podamos elegir y decidir hacia dónde orientar nuestra actividad motriz o deportiva, para estar bien y en equilibrio, para no enfermarnos fácilmente, para estar más alegres por el hecho de sentirnos bien y disfrutar mejor de la vida, para tener más capacidad y más habilidad.

 

Sobre las capacidades condicionales y coordinativas

Cuando un adolescente realiza una tarea motriz para lograr el conocimiento, la aceptación  y el desarrollo de su condición física, pone en juego su corporeidad y deja de manifiesto el estado de sus capacidades motrices.

 Las capacidades motrices son el potencial del sujeto relacionado con su motricidad y su corporeidad. Son de carácter interno, no visibles en sí mismas, sino a través de las acciones motrices que ejecuta. En la actualidad se consideran varios tipos de capacidades motrices: dentro de las cuales distinguimos las siguientes: capacidades condicionales, coordinativas, perceptivas, lógico - motrices y relacionales

 

En esta oportunidad, abordaremos el tratamiento de las capacidades condicionales, coordinativas y perceptivas.

Capacidades Condicionales:  determinan la condición física y dependen de lo metabólico y lo energético. Como su nombre lo indica, su presencia es condición indispensable para que el movimiento sea posible. Son: fuerza, velocidad, resistencia, incluyéndose la flexibilidad, para algunos autores.

Capacidades Coordinativas: están determinadas por los procesos de regulación y control que tienen su sede en el sistema nervioso central. Son: diferenciación, reacción, equilibrio, ritmización, cambio, acoplamiento y orientación.

 Capacidades Perceptivas: consisten en la posibilidad del sujeto de recibir, decodificar y organizar la información captada como sensaciones, a través de las diferentes vías de la sensibilidad y con ellas construir patrones o nociones perceptivas que le permitirán interpretar la situación en que se encuentra, dándole sentido y significado. Algunos consideran a éstas como un tipo dentro de las capacidades coordinativas, relacionándolas especialmente con la capacidad de orientación espacio temporal.

Por lo general, las capacidades condicionales representan la base material para la manifestación de las coordinativas. Por su parte, las capacidades coordinativas son vitales para el desenvolvimiento seguro, tanto en los juegos deportivos como en cualquier tipo de actividad motriz, en la vida cotidiana y el trabajo.

 En relación con las capacidades condicionales, entendemos por:

Resistencia: es “la capacidad para soportar la fatiga a esfuerzos prolongados y/o para recuperarse más rápidamente después de los esfuerzos”. (Navarro Valdivielso; 1998).

Velocidad: es la capacidad de reaccionar o de realizar movimientos en la menor unidad de tiempo posible.

Fuerza muscular es “la propiedad que tiene el músculo de ejercer tensión en presencia de una resistencia o carga” (Pepincise; 1995).

Flexibilidad, “consiste en una permisividad de movimientos amplios determinados por: el tamaño de los huesos, el diseño anatómico esquelético de las articulaciones, la elasticidad y elongación muscular, la distensibilidad de ligamentos, cápsulas y tendones” (Alarcón; 1997). Está compuesta por la movilidad articular y por la elongación, siendo ambos elementos coordinativos y condicionales respectivamente. Desde este lugar, muchos autores no la consideran como capacidad condicional. 

Conceptualicemos sintéticamente a las capacidades coordinativas:

 Ritmización: depende de la fluidez en la sucesión temporal de los movimientos.

 Reacción: posibilidad de responder rápidamente con acciones motrices adecuadas a distinto tipo de estímulos o señales.

Acoplamiento: posibilidad de integrar habilidades motrices en secuencias significativas y coherentes para lograr un objetivo.

Diferenciación: relacionada con la calidad, ajuste, precisión y fineza en la ejecución de un movimiento.

Cambio o Transformación: posibilidad de modificar o alterar la dirección, velocidad o fuerza del movimiento cuando la situación lo requiere.

Orientación espacio temporal: posibilidad de dirigirse, ubicarse, orientarse en el espacio y  tiempo con referencias diversas de los objetos.

Equilibrio: posibilidad de mantener la postura ante fuerzas que actúan sobre el cuerpo.

Al seleccionar una capacidad o al conjunto de ellas para ser ejercitadas, es imprescindible determinar las características de cada uno de los componentes de la carga, siendo conveniente que cada alumno los adecue en función de los principios pedagógicos. Para lograr que el método a utilizar finalmente sea pensado y administrado a partir de las reales posibilidades de la corporeidad de los alumnos y no de los estereotipos motores y/o de rendimiento fijo y normatizado establecidos por tablas estandarizadas o por el propio docente, deben realizarse diagnósticos individuales.

Aún cuando sea necesario recurrir a un análisis detallado de cada una de las capacidades, en pos de brindar elementos para facilitar la revisión de las prácticas actuales de enseñanza de estos contenidos y/o actualizar su comprensión por parte de los docentes, cabe recordar que concebimos al ser humano - al adolescente-, como unidad y totalidad, de la que la corporeidad y la motricidad son dimensiones de análisis. Lejos está la intención de fragmentar a la persona, o de relegar su consideración a un segundo plano, anteponiendo la capacidad, (cualquiera sea ella) su ejercitación y mejora, al adolescente y a los adolescentes con sus posibilidades, limitaciones, intereses e historia motriz previa, que aprenden métodos y tipos de tareas para conocerse e intentar mejorar su potencial coordinativo, perceptivo y condicional.

 Nos detendremos un instante en el cómo, tal vez una de las dimensiones del contenido más atendidas en la clase de Educación Física.

Queremos hacer una diferencia entre un ”cómo” basado en la recepción pasiva y la copia mecánica de un ejercicio o movimiento propuesto por el docente y un “cómo” en el que el alumno mientras se lo apropia, se implica cognitiva, afectiva y grupalmente, porque entiende la razón por la cual es importante esa acción motriz para su constitución corporal, reconoce las posibles y variadas formas de ejecutarla, aprende a distinguir cuál es la más adecuada según sus particularidades y necesidades y ejercita aquella o aquellas acciones que considere más convenientes de manera consciente haciendo los ajustes coordinativos, hasta tanto logra su automatización. De este modo, comienza a valorar e implicarse afectivamente, ya sea positiva o negativamente en relación con un determinado tipo de acción motriz según sus preferencias. 

Por otra parte, lo más atinado sería que este proceso de construcción y apropiación del hacer corporal y motor se diese asociado a instancias grupales, que se comparten con otro u otros, que ayudan no sólo a reconocer las propias posibilidades sino que su presencia permite compartir y confrontar puntos de vista.  

Sobre las cargas y sus componentes

 La mejoría de aquel aspecto constitutivo de la motricidad como son las capacidades condicionales, se logra mediante cargas (llamadas también estímulos). Las cargas, consideradas como impactos sobre la motricidad del sujeto, desencadenan modificaciones internas, tanto orgánicas como en sus comportamientos. Desde un análisis fisiológico están determinadas por normas que rigen el esfuerzo a realizar durante la ejercitación. Estas normas (también conocidas como: principios, componentes o elementos de la carga) si bien se las diferencia para facilitar su identificación, aparecen integradas en la realización de cualquier actividad motriz. Ellas son: 

Principios de la Carga

Densidad            

Frecuencia          

Volumen       

Duración               

Intensidad

 

La carga puede ser de carácter externo,

 “representada por los diferentes medios y métodos de entrenamiento y/o por la organización metodológica. Cada carga externa produce una reacción, tanto en el plano somato – funcional, como en el psicotemperamental y relacional. El grado de reacción que se produce a estos niveles y que está supeditado por las distintas transformaciones fisiológicas y bioquímicas, es a los que precisamente se designa como carga interna” (Harre. 1976)

En otros términos, la carga externa está representada por el ejercicio y por su dosificación, mientras que la carga interna es el efecto que el ejercicio provoca sobre el organismo, el cual está condicionado por factores motivacionales, climáticos, estado de condición corporal y motriz y nivel deportivo.

Siendo la intensidad y el volumen las principales normas o elementos para la construcción de cualquier carga, deben ser los primeros en ser aprendidos y comprendidos por los alumnos, porque a partir de ellos, serán capaces de determinar luego, las variaciones que pueden realizarse en las tareas motrices teniendo en cuenta la frecuencia y la densidad, según el tipo de acción motriz implicada.

Para aclarar dichos términos, decimos que:

 “Se entiende por intensidad a la exigencia o magnitud mediante la cual se realiza una acción motriz en la unidad de tiempo - es decir la cantidad de trabajo – acción motriz en un determinado tiempo -. (...) La intensidad se expresa en porcentajes, en tiempos, etcétera, por ejemplo: 75% del esfuerzo máximo realizado. (...) El tipo de intensidad a utilizar estará acorde a las necesidades y características del alumno”.

Por volumen entendemos el número de acciones -y de reiteraciones de las mismas- en un período de tiempo, que puede ser una o varias sesiones de entrenamiento en el día, semana, año, etcétera. El volumen es sinónimo de cantidad y se expresa en números de kilómetros, en kilos de peso, en horas de entrenamiento, etcétera. (...)

La frecuencia nos indica la cantidad o número de veces que aplicamos una carga en la sesión, semana, años de entrenamiento. (...)

Por último, la densidad de la carga nos refiere a los tiempos de recuperación, que deben estar acordes al tipo de entrenamiento. Es un factor que relaciona la recuperación en función de la intensidad y el volumen con que fue aplicada la carga de entrenamiento”16. "La densidad aumenta cuanto menor es la pausa entre dos repeticiones de un ejercicio"

Por duración entendemos el lapso de tiempo durante el cual se realiza la acción motriz y/o entrenamiento y determina la fuente energética que requerirán los músculos comprometidos en el mismo.

Como ya señalamos, es apropiado que el alumno pueda identificar –en primer lugar-, las variables de la intensidad y el volumen, para luego integrar los conceptos de frecuencia, duración y densidad, es decir, cuántas veces realiza la tarea para que produzca tal o cuál efecto, y cuánto tiempo debe dedicar a su recuperación para mantener o mejorar el propio nivel de condición física. 

 

Referencias bibliográficas

Bertino Mario, Paris Ramiro. Apuntes de la cátedra Fisiología molecular aplicada- Energética muscular. 2018. UFASTA. Mar del Plata. Argentina.

DGCyE, Documentos de trabajo de la Dirección de Educación Física.

Harre Dietrich: Teoría del entrenamiento deportivo. 1983

Hartman Ulrich .apuntes personales del curso IAAF CECS LEVEL III 2014.  Daegu. Corea del Sur.

Meinel Kurt; Teoría del movimiento: motricidad deportiva/ Kurt Meinel, Günter Schnabel, Jurgen Krüg. 2013

Platonov Vladimir, Bulatova Marina. La preparación Física. Segunda edición. Editorial Paidotribo 

 

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Tomi Ullúa Actualidad 2025 2

Tomás Ullúa

 ganador de la edición 2025 de la maratón de los barrios de General Villegas



Objetivo logrado, resta una breve transición y se viene la pre temporada 2026. Se espera un año cargado de desafíos, y objetivos claros.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

 

Prácticas atléticas en la escuela primaria:

Carreras de velocidad y el problema del espacio


                                                            Gerardo Chichiri

El desarrollo de las prácticas atléticas a edades tempranas favorece el aprendizaje de habilidades básicas para la práctica de cualquier deporte. Como bien dice el documento de trabajo N° 2 de la DEF (2023) “Las prácticas atléticas ofrecen inmejorables oportunidades para la enseñanza de habilidades motoras combinadas y específicas que se vinculan con otros deportes. Al mismo tiempo, estimulan capacidades motoras de diverso tipo…” (p.4). El documento de trabajo N°2 de la DEF (2023) afirma que decimos prácticas atléticas y no Atletismo porque le asignamos centralidad al sujeto que lo desarrolla y lo practica; en caso contrario estaríamos refiriéndonos al Atletismo como deporte únicamente. En el caso de las carreras de velocidad, sin considerar especialidades del atletismo convencional sino más bien velocidad pura de desplazamiento es donde más hay que acentuar la enseñanza. En primer lugar, porque todos los deportes comparten las mismas necesidades e intereses, de poder llegar antes que el rival o anticipar cualquier acción, pero además la velocidad, independientemente de cualquier cuestión de herencia biológica; exige el aprendizaje de la técnica correcta. Por más fibras glucolíticas de tipo I y II que un alumno tenga, si no corre adecuadamente nunca será lo suficientemente veloz. En definitiva, para ser veloz hay que aprender a correr eficaz y eficientemente y esa es la razón más importante de enseñarla en las escuelas primarias.  Cuanto antes los alumnos aprendan las técnicas básicas de la carrera de velocidad menos estereotipos negativos adquirirán en el futuro que limiten su potencial capacidad de desplazarse velozmente:

Durante mucho tiempo la enseñanza de las habilidades técnicas en los deportes se ha enfocado hacia la enseñanza de unos movimientos deportivos estereotipados que reproducen modelos de ejecución de probada eficacia y que en sí mismos se acercan más al adiestramiento que a la educación, dándose con demasiada frecuencia la en­señanza para que los niños adopten una actitud pasiva y un papel secundario durante las sesiones que están implementando (Valero Valenzuela, 2023, p.136).

Las carreras de velocidad en el primer ciclo de la escuela primaria interpelarán al docente a ser innovadores y creativos para captar el interés de los alumnos, Valero Valenzuela (2023), nos afirma que el primer contacto que los niños tengan con el deporte deberá ser gratificante dado que de esa relación dependerá el apego que tenga al mismo (p.136). por lo que el modelo ludotécnico es una opción favorable para el aprendizaje de la técnica sin descuidar el aspecto lúdico y recreativo de la propuesta.

Una vez resuelto el método pedagógico que se va a utilizar los docentes se encuentran con otro desafío en las escuelas; el espacio de trabajo. Dado que no todas las instituciones cuentan con patios, playones, gimnasios o salones de usos múltiples con las dimensiones adecuadas o con superficies lisas y llanas se deberá recurrir a lo que se disponga. En definitiva, la elección del lugar no debería ser un condicionante para el desarrollo de las carreras de velocidad.

Olivera Betrán establece que:

Cada escenario está dotado de los diversos elementos que componen el aula de        educación física en cualquiera de los ambientes organizados y recreados: el espacio propiamente dicho con sus dimensiones y características, las infraestructuras y equipamientos, el material, los alumnos y la posible interacción de los agentes meteorológicos (tierra, agua, viento, sol, barro, nieve, hielo, arena…). Con todos ellos conformamos múltiples ambientes que inviten y estimulen la fantasía e iniciativa personal para el desarrollo autónomo de la motricidad más espontánea y gratificante para nuestros educandos. Variando las condiciones y disposiciones de todos estos elementos bajo patrones más directivos buscamos nuevos escenarios y construimos ambientes para el desarrollo de la motricidad dirigida, orientada por consignas y supeditada a un objetivo que responde a las necesidades e intereses del alumnado. (Olivera Betrán, 2011, p.7).

El docente, al momento de planificar deberá garantizar la presencia de contenidos en relación con la disponibilidad del espacio y los elementos disponibles, dependerá de las dimensiones del patio disponible y la estrategia del docente para el armado de grupos si fuera necesario si no pudiera trabajar el total del alumnado al mismo tiempo; por lo que la asignación de tareas durante las pausas o descansos también son una alternativa.

Olivera Betrán (2011) nos afirma que el aula en Educación Física es cada uno de los espacios escogidos y que es tarea del docente transformarlo para que resulte atractivo para lograr los objetivos.

Valero Valenzuela (2006) propone en el modelo ludotécnico, la idea del espacio educativo adaptado como forma de trabajar atletismo en contexto escolar, y afirma que este modelo representa una gran ventaja dado que ningún espacio puede resultar en un impedimento para su aplicación (p.6)

Para el óptimo aprovechamiento del espacio se sugiere:

Rotación por estaciones:

    • Dividir el grupo en pequeños equipos (4–6 alumnos).
    • Diseñar circuitos de estaciones con variantes de las pruebas atléticas, esto reduce la espera y multiplica el uso del espacio, aplica a carreras llanas y con obstáculos.

  Secuencias cortas, alta rotación:

    • Usa tiempos de práctica determinados por estación, con pausas breves.
    • Favorece la participación continua sin congestionar zonas.

 Estrategias de uso del espacio reducido

Circuitos diagonales o circulares:

    • En lugar de usar la cancha “de punta a punta”, aprovechan diagonales o trazados circulares que reducen recorrido pero mantienen movimiento.
    • Ejemplo: un “circuito de relevos” en zigzag por conos.

Marcas con materiales flexibles:

    • Usa cintas adhesivas, sogas, conos o aros para delimitar carriles o zonas de lanzamiento.
    • Evitar usar elementos duros o fijos que puedan generar choques.

Actividades por planos o niveles:

    • Combinar actividades que no se superpongan así, el mismo espacio sirve para tres dinámicas simultáneas.

Adaptación de trayectorias:

    • Las carreras pueden ser en zigzag, con cambios de dirección, ida y vuelta, o en relevos cortos (5–10 m).

       Seguridad y cuidado del entorno

  • Mantener zonas de lanzamiento separadas del resto del grupo.
  • Verificar que no haya obstáculos fijos o pisos resbaladizos.
  • Usar materiales blandos y ligeros.

·        Enfatizar la autoprotección

No todas las acciones tendientes a la mejora de la habilidad de las carreras implican correr, también las salidas son fundamentales. La enseñanza de las partidas podría requerir incluso espacios todavía más reducidos. Pero poniendo énfasis en la enseñanza de la técnica no podremos descuidar los apoyos, por lo que todas las variantes de multisaltos son apropiadas y también pueden desarrollarse en poco espacio.

Una solución ante la falta de espacios adecuados, de articulación con otras materias o con el propósito de realizar aportes a otras áreas, como pueden ser por ejemplo el ambiente natural; y diseñar salidas periódicas al medio natural para lograr que nuestros niños se interaccionen de manera activa y constructiva con la naturaleza más plena y descubran explorando y jugando la biodiversidad de fauna y flora presentes, y poder incluir en cada salida acciones motrices tendientes a mejorar las carreras.

Referencias Bibliográficas

Valenzuela, A. V. (2019). Sesiones de Atletismo: Carreras. Editorial Pila Teleña.

Retos. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación 2006, n 10, pp 42-49

Betrán, J. O. (2011). Escenarios y ambientes de la Educación Física. Apunts Educación Física y Deportes, (103), 5-8.

DGCyE (2023). Documento de Trabajo N° 2. La enseñanza de las prácticas atléticas en el sistema Educativo Bonaerense.


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