Deporte Argentino: ¿ Es soberbia o hay algo más?
Por Gerardo Chichiri
En los últimos tiempos, se
incrementó la actividad en redes sociales, con opiniones contra la supuesta mala conducta de los argentinos en el fútbol. Las miradas fueron cambiando, algunas a
favor, otras en contra; con el devenir del tiempo también aparecen comentarios
de admiración.
Sin más preámbulos, luego de la
avalancha de críticas; empiezan a preguntarse: ¿cómo hacen? Y esa pregunta me
hace ruido, lo mismo me preguntaron en una ocasión en una exposición en Daegu,
Corea del Sur. En el momento, no supe que contestar exactamente, dado que no
somos conscientes o no tenemos registro de lo representativo que es el fútbol
en particular y el deporte argentino en general. Y la razón del no registro es
que vivimos mirando hacia afuera, a lo que hacen otros, sin descuidar un sorprendente
andamiaje de soluciones que sin darnos cuenta fuimos encontrando a nuestros
propios problemas.
En lo que al fútbol propiamente
atañe, tal vez haya sido el técnico Lionel Scaloni el que le encontró el
agujero al mate (en criollo equivale a decir, encontró la respuesta), tildado
muchas veces de inexperto, él no buscó afuera, el simplemente apeló a lo que
había adentro. El talento del futbolista argentino casi natural, no es tan
natural; es forjado en una formidable cantera de jugadores que se integran a
una cadena de montaje desde muy temprana edad. Esa cadena de producción son los
clubes de barrio en donde el que no juega, ayuda a que otros jueguen
(agradecimientos a los cientos de miles que aportan desde el anonimato a que
esto suceda) . El increíblemente brillante Scaloni convocó a los jugadores, e
hizo lo que solo un gran técnico puede lograr, formó un verdadero equipo desde
lo humano, luego los dejó hacer lo que más saben, jugar al fútbol, a su manera,
a la criolla. No tenemos los jugadores más altos, ni los más fuertes, ni los más
veloces, pero tenemos los más habilidosos, pero además con una gran ventaja,
esos jugadores tienen consigo una supercomputadora dentro de la cancha, que dirige,
organiza, hace lecturas de las defensas a una velocidad que ni la Willow de
Google o la Line Shine de China podrían superar, que es Lionel Messi y como si
eso fuera poco resuelve las jugadas como lo que es; un verdadero maestro.
Por más que le pese al mundo, nos
tocó a nosotros; pero esto no es una casualidad, como dije antes esto es
gracias a esa formidable industria de jugadores que son los clubes de barrio. Ahora
esto no es únicamente inherente al fútbol, son todos los deportes de Argentina.
También es rugby, basquetbol, Voley, handball, tenis, box, hockey, en fin…
todos los deportes. El fútbol es el más popular, el que está al alcance de
todos, en otros deportes tal vez se necesitan otras condiciones, como la infraestructura,
por ejemplo. El futbol en cambio en cada plaza, en cada baldío, en cada calle,
ahí están los pibes con la pelota.
He viajado por el mundo gracias
al deporte ya que soy entrenador, y he podido observar que cada país que es una
potencia deportiva tiene su manera propia de trabajar, y Argentina tiene la
suya, sin presupuesto y sin una política deportiva desde el estado nacional
definida encontró el rumbo a su manera. Es diferente, porque aquí no hubo
modelos para importar, se resolvió desde adentro, tal como lo hizo Scaloni.
La otra condición es el nivel de
sus entrenadores, son muy inteligentes, estudiosos, capaces y como los mismos
deportistas que entrenan, así de tenaces.
Y por último y tal vez la más
distintiva de todas…. Es la personalidad del argentino, en el mundo lo pueden
confundir con arrogancia, con soberbia, pero en realidad es rebeldía. El
argentino es rebelde, desafiante, como el gaucho. Somos herederos de aquel
gaucho indómito, libre, autodidacta, cruzado por sangres nativas, europeas y de
todas partes del mundo. Esa es nuestra identidad, nuestra personalidad. Esto
marca un posicionamiento frente a las circunstancias, especialmente ante la más
adversas y es por eso que se dan cosas increíbles en el deporte, casi milagrosas,
de puro rebelde nomás. Está en nuestro ADN, por eso ganamos, porque de alguna
manera sentimos que si lo hacemos sobrevivimos, trascendemos. Y si no ganamos,
dejaremos la vida en el campo de juego, porque en nuestras vidas también es
así, así de intenso, al límite siempre. Así es nuestra manera de dejar nuestro
legado, que las próximas generaciones tengan algo por lo que luchar, es por eso
que siempre está vigente el tema Malvinas, porque no es solo política, es parte
de nuestras vidas; no se pueden separar el deporte de la política porque ambas
son nuestra esencia y simbolizan lo que somos. Y somos luchadores, no importa
cuantas veces nos caigamos, siempre nos levantaremos. Jugamos y competimos como
vivimos, nuestra selección Argentina de fútbol es un ejemplo de ello, nunca
darán una pelota por perdida, ni un partido por perdido.
Por las buenas todo, por las
malas nada. Creo que para entender al argentino deberían leer el “Martín
Fierro” porque eso somos. Si me tiran yo tiro, si aflojan yo aflojo… recomiendo leer el Martín Fierro, nunca mejor
retratada nuestra identidad.





