Los pro y contras de no contar con recursos en la enseñanza del Atletismo.
El aprendizaje de las habilidades
motrices que presenta el atletismo se concreta en contextos de mayor o menor
estabilidad del medio, disminuyendo o aumentando el nivel de incertidumbre que
el atleta tiene a la hora de resolver las tareas que se le presentan. En
especial en el contexto de ruralidad o ciudades pequeñas del interior donde no
se cuenta con una pista y campo adecuados. Es natural que los entrenadores
tengamos que trabajar en una calle, vereda o en una plaza.
Respecto a la carrera, los lanzamientos
y los saltos donde se considera que el medio es más estable (distancia al
cajón, altura de la varilla, zonas seguras para lanzamientos, etc.) y pudiendo el
atleta desempeñarse de manera previsible ejecutando una acción motriz
previamente ejercitada, muchas veces eso no sucede. Al no contar con las
condiciones mínimas, nos encontramos con el desafío de presentar la enseñanza
de cada una de las especialidades de manera aparentemente inconexas para los alumnos,
pero cargadas de significado para el entrenador.
Es posible reconocer contextos de
desempeño deportivo donde existen diferentes grados de incertidumbre, que
surgen tanto del medio físico -por ejemplo la topografía del terreno, el
desplazamiento de objetos, etc., como de las acciones de los otros
participantes, que en el atletismo no ocurren y que por lo tanto se lo denomina
de carácter cerrado; pero el aprendizaje sin las condiciones ideales convierten
a esta disciplina en una verdadera habilidad abierta porque el atleta deberá
anticipar su accionar motor y
concretarlo sin mayor influencia del medio, de los ocasionales transeúntes, baldosas
rotas, pozos, animales domésticos que se crucen y tomar decisiones
permanentemente. ¿Podremos dimensionar el valor que tiene correr
obligatoriamente en sentido contrario a lo que se acostumbra en una pista, con
curvas irregulares e incluso contracurvas? ¿Es posible hacer una valoración de
los ajustes desde lo coordinativo que debe hacer un atleta al aproximarse a una
valla que nos está en la distancia ni a la altura exacta? ¿O el sobrepaso de
contrincantes o compañeros de entrenamiento antes de llegar al pozo para no
pisarlo? El suelo con barro es un desafío para esos ajustes, los cambios de
ritmo, los vientos en zonas no protegidas. Generalmente estas condiciones deben
ser recreadas artificialmente y son incluso planificadas, pero en nuestro
contexto son moneda corriente y a lo largo del tiempo seguramente algún tipo de
adaptación debe generar, especialmente en lo que pretendemos formar, es decir
atletas con una gran disponibilidad en su acervo motor con una gran capacidad
de aprendizaje y adaptabilidad.
Cada deporte tiene su propia lógica
interna, incluida cada una de las especialidades del atletismo, lo que pone en
evidencia sus características singulares, independientemente de quienes sean
sus practicantes, pero tratar de reproducirlas en un ambiente natural hace que
la comprensión de las prácticas atléticas se haga más compleja, lo que tal vez
haga más lento el aprendizaje. Lo que en un principio esto pareciera una
desventaja, ya que solemos verlo en los torneos de infantiles y cadetes donde
los atletas del interior claramente se observan más limitados de recursos
técnicos a largo plazo todas estás dificultades podrían significar un
incremento en su riqueza motriz tanto coordinativa como condicionante. Esta es
la razón por la que digo que la enseñanza del atletismo en el interior o en el
contexto rural cobra otra lógica, otra secuenciación porque está sujeta a las condiciones
que se le presenten, pero cuando finalmente cada una de esas piezas se junten y
empiecen a cobrar sentido para el atleta, su crecimiento será exponencial.
Es importante recordar que las técnicas
son siempre un medio para alcanzar un propósito determinado, nunca un fin en sí
mismas y estas estarán adecuadas a cada uno de los atletas según su
conformación morfológica, características fisiológicas, constitución genética y
coordinativa.
El dominio técnico de las habilidades
específicas es determinante en el desempeño de los atletas y su enseñanza es un
gran desafío que cada entrenador deberá trabajar de acuerdo a su contexto, pero
por lo general deberíamos seguir este planteo didáctico:
·
La participación
activa y significativa de todos los estudiantes.
·
Un aprendizaje
comprensivo del deporte.
·
El avance en la capacidad de “jugar” el atletismo a partir
de una creciente complejidad técnica.
·
La práctica consciente
para la mejora en la técnica integrando el desarrollo de sus capacidades
condicionales (muchas veces la imposibilidad de reproducir una técnica se debe
a un déficit de la fuerza) y coordinativas.
En resumen,
nosotros entrenadores del interior, o mejor dicho formadores del interior, con
los recursos y herramientas que tengamos o que podamos conseguir podemos transformar
la realidad de nuestros atletas; solo si estamos comprometidos a lograrlo. No
necesitamos ser Anatoli Bondarchuk en cuanto a conocimientos avanzados; solo
deberemos enseñar con pasión y transmitirle el amor por este deporte; lo demás
viene solo. Crecemos como entrenadores a la par de nuestros atletas.


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