miércoles, 3 de junio de 2026

Los pro y contras de no contar con recursos en la enseñanza del Atletismo.

Por Gerardo Chichiri
                                                          

El aprendizaje de las habilidades motrices que presenta el atletismo se concreta en contextos de mayor o menor estabilidad del medio, disminuyendo o aumentando el nivel de incertidumbre que el atleta tiene a la hora de resolver las tareas que se le presentan. En especial en el contexto de ruralidad o ciudades pequeñas del interior donde no se cuenta con una pista y campo adecuados. Es natural que los entrenadores tengamos que trabajar en una calle, vereda o en una plaza.

Respecto a la carrera, los lanzamientos y los saltos donde se considera que el medio es más estable (distancia al cajón, altura de la varilla, zonas seguras para lanzamientos, etc.) y pudiendo el atleta desempeñarse de manera previsible ejecutando una acción motriz previamente ejercitada, muchas veces eso no sucede. Al no contar con las condiciones mínimas, nos encontramos con el desafío de presentar la enseñanza de cada una de las especialidades de manera aparentemente inconexas para los alumnos, pero cargadas de significado para el entrenador.

Es posible reconocer contextos de desempeño deportivo donde existen diferentes grados de incertidumbre, que surgen tanto del medio físico -por ejemplo la topografía del terreno, el desplazamiento de objetos, etc., como de las acciones de los otros participantes, que en el atletismo no ocurren y que por lo tanto se lo denomina de carácter cerrado; pero el aprendizaje sin las condiciones ideales convierten a esta disciplina en una verdadera habilidad abierta porque el atleta deberá anticipar su accionar motor  y concretarlo sin mayor influencia del medio, de los ocasionales transeúntes, baldosas rotas, pozos, animales domésticos que se crucen y tomar decisiones permanentemente. ¿Podremos dimensionar el valor que tiene correr obligatoriamente en sentido contrario a lo que se acostumbra en una pista, con curvas irregulares e incluso contracurvas? ¿Es posible hacer una valoración de los ajustes desde lo coordinativo que debe hacer un atleta al aproximarse a una valla que nos está en la distancia ni a la altura exacta? ¿O el sobrepaso de contrincantes o compañeros de entrenamiento antes de llegar al pozo para no pisarlo? El suelo con barro es un desafío para esos ajustes, los cambios de ritmo, los vientos en zonas no protegidas. Generalmente estas condiciones deben ser recreadas artificialmente y son incluso planificadas, pero en nuestro contexto son moneda corriente y a lo largo del tiempo seguramente algún tipo de adaptación debe generar, especialmente en lo que pretendemos formar, es decir atletas con una gran disponibilidad en su acervo motor con una gran capacidad de aprendizaje y adaptabilidad.

Cada deporte tiene su propia lógica interna, incluida cada una de las especialidades del atletismo, lo que pone en evidencia sus características singulares, independientemente de quienes sean sus practicantes, pero tratar de reproducirlas en un ambiente natural hace que la comprensión de las prácticas atléticas se haga más compleja, lo que tal vez haga más lento el aprendizaje. Lo que en un principio esto pareciera una desventaja, ya que solemos verlo en los torneos de infantiles y cadetes donde los atletas del interior claramente se observan más limitados de recursos técnicos a largo plazo todas estás dificultades podrían significar un incremento en su riqueza motriz tanto coordinativa como condicionante. Esta es la razón por la que digo que la enseñanza del atletismo en el interior o en el contexto rural cobra otra lógica, otra secuenciación porque está sujeta a las condiciones que se le presenten, pero cuando finalmente cada una de esas piezas se junten y empiecen a cobrar sentido para el atleta, su crecimiento será exponencial.

Es importante recordar que las técnicas son siempre un medio para alcanzar un propósito determinado, nunca un fin en sí mismas y estas estarán adecuadas a cada uno de los atletas según su conformación morfológica, características fisiológicas, constitución genética y coordinativa.

El dominio técnico de las habilidades específicas es determinante en el desempeño de los atletas y su enseñanza es un gran desafío que cada entrenador deberá trabajar de acuerdo a su contexto, pero por lo general deberíamos seguir este planteo didáctico:

·         La participación activa y significativa de todos los estudiantes.

·         Un aprendizaje comprensivo del deporte.

·        El avance en la capacidad de “jugar” el atletismo a partir de una creciente complejidad técnica.

·         La práctica consciente para la mejora en la técnica integrando el desarrollo de sus capacidades condicionales (muchas veces la imposibilidad de reproducir una técnica se debe a un déficit de la fuerza) y coordinativas.  

En resumen, nosotros entrenadores del interior, o mejor dicho formadores del interior, con los recursos y herramientas que tengamos o que podamos conseguir podemos transformar la realidad de nuestros atletas; solo si estamos comprometidos a lograrlo. No necesitamos ser Anatoli Bondarchuk en cuanto a conocimientos avanzados; solo deberemos enseñar con pasión y transmitirle el amor por este deporte; lo demás viene solo. Crecemos como entrenadores a la par de nuestros atletas.



 

 

 

 

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