Es posible ganarle la batalla al sedentarismo?
Por Gerardo Chichiri
Para los que amamos los deportes, no se nos ocurriría plantearnos siquiera
una pregunta así. Pero en mis años como Inspector de Educación Física, en cada
reunión plenaria realizada me tomé el trabajo de consultar a mis colegas de
otras áreas, a docentes en general y tengo que aclarar que fueron muchos
cientos de consultas que realicé.
La pregunta era sencilla, si durante el tránsito de sus estudios obligatorios
le había gustado la Educación Física y si su experiencia había sido satisfactoria;
para mi sorpresa, Más de un 80 % respondió que no les había gustado y tenían
pésimos recuerdos de lo vivenciado.
Algo deberíamos interpelarnos como profesores de Educación Física para
dilucidar como fue que llegamos a este nivel de desencanto con nuestra
profesión.
Las situaciones didácticas que se
diseñan en Educación Física deberían favorecer el logro de la autonomía
personal, de la sensibilidad corporal propia y de los otros, de la disposición
hábil de una motricidad vinculante, creadora y productora de un conocimiento de
sí mismo, ligada a los contextos culturales y sociales de pertenencia. Éstas deberían
posibilitar a los alumnos a tomar conciencia de sí mismos, el aprendizaje motor
sensible y al mismo tiempo racional, la formación de hábitos para las prácticas
motrices autónomas, el placer por las actividades ludomotrices -en especial las
deportivas.
Y muy especialmente en estos
tiempos donde las redes están plagadas de expertos que ofrecen soluciones para
todo: expertos en liderazgo, en alto rendimiento, en mentalidad, en marketing, en
bienestar; donde se instala la consecución de un cuerpo hegemónico que muy
pocos podrán alcanzar y donde la inmensa mayoría quedará en el camino, no sin
antes haber gastado mucho dinero en seguir las instrucciones de “coaches” de dudosa
procedencia.
La intención debe ser que los
alumnos/as aprendan las estructuras comunes de los juegos deportivos de
conjunto, sobre la base de habilidades abiertas y disponibles, conceptos
tácticos de ataque y defensa utilizables en varios de ellos, y el desarrollo de
una actitud cooperativa para jugar en equipo, común a cualquier práctica
deportiva, tanto para la práctica federada o recreativa o en todo caso como
espectador. Porque ser un buen espectador pasa también por haber comprendido la
lógica de cada deporte, y eso es algo que podremos disfrutar durante toda vida. También deberá darnos nociones básicos del entrenamiento deportivo y de una vida saludable.
Para
que esto suceda, hace falta superar la concepción de Educación Física que
considera al cuerpo como un instrumento, como un objeto orgánico y que, como
tarea pedagógica, se propone entrenarlo y disciplinarlo además de enseñar,
reproductivamente, movimientos o técnicas gimnásticas y deportivas estandarizadas.
Mucho trabajo tenemos por delante para
revertir esta tendencia, no solo el disgusto por las prácticas deportivas sino
por el sedentarismo en general. La ciencia, la tecnología las pantallas son muy
útiles pero no deben reemplazar los deportes, los juegos y las actividades
físicas; tan necesarias para la salud de nuestros niños y niñas, que serán los
adultos del mañana.

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