lunes, 8 de junio de 2026

Es posible ganarle la batalla al sedentarismo? 

Por Gerardo Chichiri

Para los que amamos los deportes, no se nos ocurriría plantearnos siquiera una pregunta así. Pero en mis años como Inspector de Educación Física, en cada reunión plenaria realizada me tomé el trabajo de consultar a mis colegas de otras áreas, a docentes en general y tengo que aclarar que fueron muchos cientos de consultas que realicé.

La pregunta era sencilla, si durante el tránsito de sus estudios obligatorios le había gustado la Educación Física y si su experiencia había sido satisfactoria; para mi sorpresa, Más de un 80 % respondió que no les había gustado y tenían pésimos recuerdos de lo vivenciado.

Algo deberíamos interpelarnos como profesores de Educación Física para dilucidar como fue que llegamos a este nivel de desencanto con nuestra profesión.

Las situaciones didácticas que se diseñan en Educación Física deberían favorecer el logro de la autonomía personal, de la sensibilidad corporal propia y de los otros, de la disposición hábil de una motricidad vinculante, creadora y productora de un conocimiento de sí mismo, ligada a los contextos culturales y sociales de pertenencia. Éstas deberían posibilitar a los alumnos a tomar conciencia de sí mismos, el aprendizaje motor sensible y al mismo tiempo racional, la formación de hábitos para las prácticas motrices autónomas, el placer por las actividades ludomotrices -en especial las deportivas.

Y muy especialmente en estos tiempos donde las redes están plagadas de expertos que ofrecen soluciones para todo: expertos en liderazgo, en alto rendimiento, en mentalidad, en marketing, en bienestar; donde se instala la consecución de un cuerpo hegemónico que muy pocos podrán alcanzar y donde la inmensa mayoría quedará en el camino, no sin antes haber gastado mucho dinero en seguir las instrucciones de “coaches” de dudosa procedencia.

La intención debe ser que los alumnos/as aprendan las estructuras comunes de los juegos deportivos de conjunto, sobre la base de habilidades abiertas y disponibles, conceptos tácticos de ataque y defensa utilizables en varios de ellos, y el desarrollo de una actitud cooperativa para jugar en equipo, común a cualquier práctica deportiva, tanto para la práctica federada o recreativa o en todo caso como espectador. Porque ser un buen espectador pasa también por haber comprendido la lógica de cada deporte, y eso es algo que podremos disfrutar durante toda vida. También deberá darnos nociones básicos del entrenamiento deportivo y de una vida saludable. 

 Para que esto suceda, hace falta superar la concepción de Educación Física que considera al cuerpo como un instrumento, como un objeto orgánico y que, como tarea pedagógica, se propone entrenarlo y disciplinarlo además de enseñar, reproductivamente, movimientos o técnicas gimnásticas y deportivas estandarizadas.

Mucho trabajo tenemos por delante para revertir esta tendencia, no solo el disgusto por las prácticas deportivas sino por el sedentarismo en general. La ciencia, la tecnología las pantallas son muy útiles pero no deben reemplazar los deportes, los juegos y las actividades físicas; tan necesarias para la salud de nuestros niños y niñas, que serán los adultos del mañana.

 


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