domingo, 21 de diciembre de 2025

 

Prácticas evaluativas en la clase de Educación Física:


Documento de trabajo No 3 / 2015 - reflexiones para interpelarnos en nuestras prácticas

Aproximaciones a su problemática y construcción de propuestas

Al concluir el proceso de enseñanza, constituye una responsabilidad del docente generar un espacio para analizar con los estudiantes cómo ha tenido lugar el proceso de aprendizaje y reflexionar sobre los avances alcanzados, cotejándolos con las condiciones de partida y estableciendo relaciones con los objetivos de aprendizaje/expectativas de logro formulados al inicio. Al triangular estas tres informaciones, se emiten juicios de valor para arribar a las decisiones pedagógicas adecuadas. Es imprescindible que los docentes compartan el o los sentidos que tienen cada instancia y modalidad de evaluación con los estudiantes.

Es posible inferir que los estudiantes  no participan en la evaluación; en algunos casos desconocen los criterios empleados y en otros ignoran cuándo son evaluados. En cuanto a los docentes, si bien es posible inferir su preocupación por la evaluación, no queda claro cuál era el rol que les asignaban a los estudiantes.

Para superar estas situaciones, el docente debe revisar el uso que hace del poder en la situación de evaluación y poner en juego prácticas democráticas. Estos aspectos ético políticos atraviesan las decisiones pedagógicas que sobre la evaluación asume el docente, entre las que ocupan un lugar destacado las que se refieren a la elaboración de los criterios de evaluación.

La comunicación en las situaciones de evaluación

En ocasiones, la evaluación se reduce a una comunicación hacia el final del trimestre que se limita a informar cuáles son las pruebas, sin aclarar los criterios que se tendrán en cuenta.

Otras veces, el estudiante recibe la nota, como única devolución por los logros alcanzados, siendo poco frecuente la retroalimentación y/o devolución acerca de su desempeño durante el proceso.

Resulta necesario que luego de la evaluación diagnóstica que se realiza al inicio de una propuesta de enseñanza, el profesor y los estudiantes establezcan objetivos o expectativas de logros a alcanzar, tomando como referencia los enunciados en los diseños curriculares vigentes.

“Los profesores deberán informar fehacientemente al equipo directivo sobre el desempeño de los estudiantes antes de la finalización de cada trimestre a fin de permitir detectar tempranamente problemas y dificultades. Estos datos serán insumo para que los equipos directivos asesoren e intervengan y los docentes arbitren estrategias de enseñanza para la permanencia y promoción de los estudiantes, informando en cada caso particular al adulto responsable”. (DGCyE, 2011)

Teoría y práctica de la evaluación

La cuantificación otorga a la práctica evaluativa cierto rasgo de objetividad, sin embargo ofrece escasa información sobre el aprendizaje motor producido al no tomarse en cuenta sus distintas dimensiones. el modelo cualitativo le permite al estudiante reflexionar acerca de sus avances y dificultades, de los modos en los que aprende, de los cambios que debiera realizar, fortaleciendo mediante la evaluación oportunidades para el aprendizaje….Es posible plantear un modelo que incorpore elementos cuantitativos que resulten significativos en relación con los logros esperados y a la vez se los relacione con información cualitativa, enriqueciendo de este modo el abordaje sobre la evaluación.

Evaluar en Educación Física: profundizando conceptos desde las orientaciones del Diseño Curricular

“Jimenez, (1999) hace una clasificación de criterios que se basa en el objeto que en cada caso es tomado como referente: criterios normativos, criterios individuales o personalizados y criterios basados en la autoridad.”

criterios normativos: el desempeño de un estudiante se juzga en relación con una norma estandarizada o con el lugar que ocupa el alumno en el grupo. En este último caso se realiza un promedio sobre el rendimiento del grupo y ese valor es el referente con el que se compara el desempeño de cada estudiante.

criterios individuales o personalizados, el referente es el propio sujeto y su desempeño se juzga en relación con su estado anterior, es decir se contrasta el punto de llegada con el punto de partida.

criterios basados en la autoridad, el referente es lo que la misma ha establecido como válido para un campo determinado del saber.

Al revisar estos tres grupos de criterios, es posible afirmar la escasa pertinencia del empleo de la evaluación por referencia a la norma dentro de la educación física escolar sustentada en los diseños curriculares vigentes, Es imprescindible, entonces, triangular las informaciones poniendo en análisis, como se mencionara antes, los siguientes aspectos.

• Condiciones motrices de partida del estudiante.

• Logros alcanzados por el estudiante al concluir la propuesta de enseñanza.

• Los objetivos de aprendizaje/expectativas de logro, formulados al inicio de la propuesta de enseñanza, desagregados de las prescripciones curriculares.

Esta triangulación resulta clave si se pretende brindar igualdad de oportunidades y hacer posible que todos los alumnos alcancen los logros previstos, tal como se prescribe en la educación física escolar explicitada en el enfoque de los diseños curriculares vigentes.

Otro aspecto relevante del enfoque se refiere a las formas de participación en la evaluación, entre las que se destacan la autoevaluación, la co y hétero-evaluación.

La autoevaluación es llevada a cabo por el estudiante o el docente cuando analizan sus propias acciones, posibilitando dar cuenta de sus aprendizajes o estrategias de enseñanza.

En estas acciones se involucran procesos metacognitivos, mediante los cuales el estudiante y también los docentes analizan avances, potencialidades y dificultades e intentan superar los obstáculos que interfieren en el aprendizaje.

La co-evaluación es la que se realiza entre los alumnos. En la misma tienen lugar procesos de valoración y corrección recíprocas, basados en la ayuda mutua entre los estudiantes que han compartido un proceso de aprendizaje.

La hetero-evaluación consiste en la evaluación que realiza el docente en relación con los procesos y aprendizajes de los estudiantes, tomando en cuenta su desempeño global.

Considerar el desempeño global en la evaluación de cada estudiante implica tomar en cuenta la tarea realizada, cómo piensa y siente en esa actuación motriz, qué opina acerca de su desempeño, cómo se vincula con otros y qué aporte considera que le brinda ese aprendizaje para su vida.

En este sentido es preciso relevar información acerca de los siguientes aspectos:

• La interacción entre los compañeros en el aprendizaje y los modos de vincularse;

• Las estrategias cognitivas puestas en juego;

• La comprensión del sentido y la lógica de la práctica motriz;

• El uso de la habilidad motriz en la resolución de diversas situaciones;

• El disfrute de la actividad;

• Los aspectos técnico-motrices observables;

• Las actitudes emocionales y éticas que se ponen en juego;

• El compromiso con el aprendizaje propio y de los otros.

Los criterios de evaluación se constituyen en pautas para elaborar y definir instrumentos, indicadores y formas de llevar adelante la evaluación. El enunciado de un criterio cumple un papel de orientador para quienes están involucrados en el desarrollo de los procesos educativos y sirve de base para emitir el juicio evaluativo.

Se hace necesario que al plantear una propuesta de evaluación en una unidad o en un proyecto didáctico, el docente parta de los objetivos de aprendizaje y/o de las expectativas de logro que ha formulado y, tomando en cuenta las condiciones de partida de los estudiantes, elabore los criterios de evaluación. Estos criterios se refieren a aquellos aspectos del aprendizaje que se consideran indispensable que los estudiantes pongan en juego. En este sentido, un criterio puede definirse como un enunciado claro y comunicable que expresa un desarrollo educativo deseable, al cual se debe llegar a partir de un proceso de aprendizaje.

Como alternativa a los ejemplos de criterios citados anteriormente, se proponen los siguientes criterios adecuados para utilizar en cualquier propuesta de enseñanza, como por ejemplo:

• la “atención al desempeño global en cualquier situación de evaluación”;

• la “evaluación de la utilización adecuada de las habilidades específicas para resolver situaciones motrices propias de una determinada práctica corporal”;

• la “evaluación que atienda a la participación, la comprensión, la grupalidad y el disfrute en el aprendizaje”;

• la evaluación desde un enfoque compartido, que atienda a las perspectivas de los distintos actores involucrados. (López Pastor, 2006)

A partir de los criterios se elaboran los indicadores de evaluación, definidos estos últimos como enunciados que expresan manifestaciones significativas de los aprendizajes por evaluar. Permiten focalizar la atención en la presencia o ausencia de aquello que se intenta valorar a partir de los criterios. Un indicador supone una forma de concretar un criterio de evaluación. Puede reconocerse el aprendizaje bajo formas externas controlables y observables, o bajo otras que están implícitas en un modo de actuar. Ahora bien, el indicador debe hacer referencia tanto a lo externo como a lo interno y permitir develar los aprendizajes que se han construido mediante indicios o señales. El indicador remite al aspecto y/o criterio de evaluación; debe definir el objeto al que se refiere, lo que implica una relación de dependencia del indicador con respecto al objeto referido, al que le adscribe propiedades.

Es imprescindible entonces, definir criterios y consensuarlos con los alumnos, establecer indicadores de evaluación, que resulten comunicables, hace posible mayor transparencia y objetividad en las prácticas evaluativas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

DGCyE, Documentos de trabajo

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  GENOCIDIO DEPORTIVO ARGENTINO Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), el deporte fue promovido como una política d...