Documento Nº 1/08
Dirección Provincial de Educación Física de la Provincia de Buenos Aires
Las clases de Educación Física se caracterizan por su carácter complejo, lo que resulta de la multiplicidad de variables que en ellas intervienen: espacios, recursos, duración, la corporeidad de los alumnos/as, los grupos que conforman y el propio accionar docente. Si bien se trata de una clase en la que predomina el hacer motor, cuando los alumnos/as intentan apropiarse de los contenidos específicos –como son, por ejemplo, las habilidades motrices y los juegos deportivos– se implican desde el pensamiento, la cognición, la emoción, los vínculos, la puesta en juego de valores, la resolución de problemas motores y la expresión, aspectos que deben ser tenidos en cuenta.
Frente a tal complejidad, contar con algunas previsiones a modo de hipótesis de trabajo constituye una manera ineludible de abordar la tarea de la enseñanza.
Al planificar, el docente respeta el derecho de los alumnos/as a participar en situaciones de aprendizaje sistemáticas, organizadas, secuenciadas y adecuadas a sus expectativas, intereses y opiniones. Por lo tanto, de manera previa al diseño de una propuesta, es preciso que el docente tenga en cuenta “la voz” de los alumnos/as, los considere, los incluya y los habilite, siempre que sea posible, a compartir la toma de decisiones sobre la enseñanza.
El acto de planificar representa también el ejercicio de un derecho: el de enseñar, sosteniendo los propósitos e intentando prever las mejores estrategias, tanto en los contextos favorables como en los adversos.
Cuando un docente de Educación Física está redactando su planificación, pensada como el producto escrito de un proceso más complejo llamado planeamiento, es posible que esta acción tenga para él uno o varios sentidos. Entre ellos:
• construir un instrumento, una hipótesis de trabajo que le permita orientar, analizar y/o reajustar sus prácticas;
• socializar sus experiencias;
• escribir sobre lo que se intenta hacer, una actividad muy valiosa porque un documento escrito permite tomar distancia y facilita el análisis de un aspecto de las prácticas: su previsión; • aportar a construir la memoria didáctica de la institución;
• dar a conocer formalmente una propuesta de trabajo;
• dejar una orientación en caso de necesidad de reemplazo del docente;
• cumplir un requerimiento administrativo
Criterios a considerar para la planificación
• Construcción colectiva.
• Contextualización.
• Utilidad, flexibilidad y viabilidad.
• Comunicabilidad.
• Modalidad. Las propuestas pedagógicas que comprende la planificación del docente pueden estar organizadas siguiendo distintas modalidades: proyecto, unidad didáctica o unidad temática, entre otras.
• Formato.
• Coherencia interna. Los componentes que integran toda planificación deben guardar coherencia entre sí. Entre ellos, expectativas de logro, ejes y contenidos, estrategias de enseñanza, consignas de aprendizaje, recursos y situaciones evaluativas. Esta coherencia también debe observarse en los distintos momentos que se prevén en el proceso de enseñanza: inicio, desarrollo y cierre, instancias que podrán tener rasgos diferentes según la modalidad de planificación que se adopte.
¿Qué procesos supone planificar?
• revisar el o los sentidos de planificar;
• revisar y actualizar los enfoques disciplinar y didáctico del área o espacio curricular que se enseña;
• establecer acuerdos con sus pares;
• comunicarse con sus alumnos/as e intercambiar puntos de vista acerca de expectativas mutuas;
• definir y comunicar a partir del diálogo con los alumnos/as las propuestas y el orden de su realización;
• asignar tiempos;
• elegir formatos para el diseño;
• diseñar la evaluación diagnóstica;
• diseñar la planificación;
• realizar ajustes al diseño, entendiéndolo como uno más en una sucesión de borradores.
Una planificación anual de Educación Física para primer año de la ES podría plantear para el primer trimestre una unidad temática destinada al tratamiento de los juegos deportivos. En esta unidad se pueden proponer varios juegos con estructuras y lógicas internas diferentes, de modo que permitan el abordaje de diversas formas de interacción motriz directa e indirecta, de habilidades cerradas y habilidades abiertas y de otros contenidos del eje “El Adolescente y su sociomotricidad”, desde un enfoque didáctico que se base en la comprensión, atienda a la grupalidad y promueva la participación protagónica de los alumnos/as. Posteriormente, podría diseñarse un proyecto didáctico que profundice el aprendizaje de uno de estos juegos, o desarrolle otro, y concluya la secuencia con un encuentro deportivo final en el que participen diferentes subgrupos del grupo clase. También sería deseable que a las propuestas mencionadas se sumara, por ejemplo, un proyecto alrededor de contenidos relacionados con el lenguaje corporal y expresivo que concluyese con una muestra de producciones expresivas como así también que, a lo largo del año, los alumnos/as pudiesen organizar y concretar un proyecto de aprendizajes en el medio natural.
Paso 1: Evaluación inicial
Una vez acordadas con el grupo las propuestas que se realizarán a lo largo del año se puede avanzar con el diagnóstico. Se recomienda evitar que la evaluación inicial demande períodos extensos.
Se recomienda:
• relevar las expectativas, intereses, representaciones y deseos de los alumnos/as respecto a este espacio curricular;
• tomar como referencia las expectativas de logro del año anterior e identificar el nivel alcanzado al respecto;
• recoger información del grupo y con el grupo, tomando en cuenta las particularidades de cada integrante;
• diseñar una o varias situaciones –con sus correspondientes instrumentos de recolección de información– que permitan evaluar las competencias de que disponen los alumnos/as para acceder a una nueva propuesta de aprendizaje;
• analizar el propio posicionamiento docente ante el espacio (saberes disciplina- res y didácticos, conocimiento del diseño curricular, propósitos, etc.)
• relevar la infraestructura y material didáctico disponible;
• construir, en el menor tiempo posible (dos o tres clases), un informe de la evaluación diagnóstica realizada donde se sintetice la información fundamental para diseñar la planificación.
La información obtenida será devuelta al grupo para que los alumnos/as aporten su propia visión y agreguen elementos que la aplicación de este instrumento no haya permitido relevar. Una vez realizado el diagnóstico, es deseable que el profesor socialice esta información y comunique a los alumnos/as y a los padres las expectativas de logro que espera alcanzar, proyectando los posibles indicadores de avance que van a ir consiguiéndose durante el aprendizaje.
Paso 2: Elegir el formato
La Educación Física es concebida hoy como una disciplina pedagógica que contribuye a la constitución de la corporeidad y motricidad de los alumnos/as, aportando a su formación integral, con fuerte consideración de los contextos socioculturales en los que ejerce su acción y en constante reflexión sobre su propia identidad disciplinar y sobre las estrategias de intervención necesarias para que dicha contribución sea posible. Esta materia pretende que los alumnos/as conquisten su disponibilidad corporal y motriz, formándose como personas íntegras, creativas, responsables, solidarias y transformadoras, contribuyendo así a la construcción de ciudadanía. Esto requiere de un enfoque didáctico adecuado, de allí que se proponga una Educación Física que incida sobre el desarrollo de la corporeidad y motricidad en diferentes medios –terrestre, acuático y natural–, se base en la comprensión, favorezca la constitución del grupo y promueva el aprendizaje estratégico, cooperativo y participativo.
Estrategias de enseñanza.
Entendemos por estrategia de enseñanza a todos los modos que emplea el docente, no solamente las consignas que da o la actividad que propone. Estrategia es también la disposición del ambiente, el movimiento del cuerpo en el espacio, el lenguaje que se emplea, el modo en que se dirige a los alumnos; entonces, en lugar de comenzar por preguntarnos qué estrategias nuevas podríamos utilizar, deberíamos comenzar por preguntarnos y cuestionar cuáles son las estrategias que ya efectivamente estamos empleando.
Las estrategias didácticas son siempre conscientes e intencionales, orientadas a favorecer los procesos de aprendizaje
Al seleccionar una estrategia es preciso preguntarse: • ¿cuál es el perfil de alumno cuya formación se promueve con esta estrategia?
• ¿a qué concepción de enseñanza responde esta estrategia? ¿A una concepción de enseñanza entendida como transmisión o a una concepción que facilita y orienta el aprendizaje por reestructuración?
• ¿cuál es el contenido que se quiere enseñar?
• ¿cómo es el grupo de alumnos/as y su contexto sociocultural? ¿Qué tipo de organización social favorece en el grupo?
• ¿cuál es el tiempo y espacio que se dispone para desplegar tal estrategia?
• ¿cuáles son las condiciones institucionales para su aplicación?
• ¿cómo se va a evaluar la estrategia empleada con este grupo de alumnos/as? Cabe recordar que mientras las estrategias de enseñanza tienen como sujeto de la acción al docente, las estrategias de aprendizaje tienen como sujeto de la acción al alumno/a. Por eso, al tratarse de procesos diferentes, cuando el docente varía las estrategias de enseñanza favorece que los alumnos/as dispongan de diversas estrategias para aprender. Al seleccionar sus estrategias, el docente puede elegir entre diversas alternativas:
• la presentación de una situación a explorar
• la presentación de un problema a resolver
• la presentación de una situación para reflexionar
• la presentación de una situación de enseñanza recíproca
• la presentación de un modelo.
Así, los alumnos/as aprenden a descubrir, resolver problemas, reflexionar, ayudarse mutuamente, coordinar acciones, elaborar hipótesis, confrontar puntos de vista, acordar acciones motrices de una secuencia o una jugada, desarrollar propuestas de intervención comunitaria con otros espacios, entre diferentes posibilidades. La planificación debe sustentarse en una gestión de la clase en la que se promueva la participación de los alumnos/as.
El registro de las previsiones que el profesor escribe le permite volver sobre lo realizado, analizar cuáles han sido los enfoques disciplinar y didáctico que subyacen a su accionar y comunicar a otros la acción que intentó realizar.