Una experiencia inédita
A finales de los años 90,
compartimos algunas charlas con el Dr. Oreste Crusat, un gran entusiasta del
entrenamiento deportivo.
Con el
tiempo, proyectamos, planificamos y llevamos adelante un programa de desarrollo
de las capacidades condicionantes. Entendiendo que los períodos de competición
en el deporte de General Villegas eran
cortos y los recesos demasiado largos. Lo suficientemente largos como para que
el principio de adaptación se interrumpiera, el rendimiento se estancara y
estuviéramos cada año empezando de cero, en cuanto a acondicionamiento físico
se refiere.
Comenzamos
trabajando con grupos pequeños de
deportistas juveniles de cada una de las especialidades (fútbol, atletismo, hándbol,
básquet, entre otros); se trataba de evaluar las capacidades, someterlos a un
trabajo sistemático de 8 semanas, en tanto se monitoreaba el proceso y se
evaluaba al finalizar el período. Se comparaba la evolutividad de cada uno de
los deportistas. Y lo mismo se observaba de un año al otro; claramente se
observó que los deportistas que se sometían a un trabajo sistemático sin interrupciones
tenían rendimientos muy superiores año tras año.
Ese fue
el comienzo, luego sumamos mediciones de pliegues cutáneos, densidades óseas,
determinando el somatotipo de cada uno de los deportistas Villeguenses. Un
proyecto que aún en la actualidad no se ha desarrollado en ningún
municipio. Luego incursionamos en la
fuerza y fundamentalmente la potencia como pilares fundamentales del éxito
deportivo. Los resultados, análisis estadísticos y resúmenes fueron
documentados por Oreste, aunque luego de entregados a las autoridades
municipales se perdieron.
Todo
aquello, generó o fue generando poco a poco un cambio de conciencia en los
entrenadores locales y en la dirigencia deportiva que entendió el valor de los
trabajos pre temporada y cada uno empezó a asignarles más tiempo e importancia.
Estos trabajos ya se realizaban, pero casi sin rigurosidad científica, sin
plazos mínimos para la adquisición de respuestas adaptativas y generalmente llevadas
adelante por personal no idóneo.
Para que
todos puedan acceder a un entrenamiento de calidad, individualizado, situado,
planificado, incluso brindamos charlas a entrenadores y deportistas, solicitando
en ocasiones la intervención de nutricionistas y/o psicólogas. Esto explica en
parte los excelentes resultados deportivos que obtuvo General Villegas en los
Torneos Juveniles Bonaerenses a finales de los años 90 y principio de los 2000.
Con el Dr
Oreste Crusat demostramos que es posible trabajar articuladamente Salud y
Deporte, que el trabajo interdisciplinario es importante y mejora exponencialmente
los resultados deportivos; y que solo es cuestión de tener la voluntad, y la
decisión política de hacerlo.
Prof.
Gerardo Chichiri

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