viernes, 28 de marzo de 2025


Una experiencia inédita


A finales de los años 90, compartimos algunas charlas con el Dr. Oreste Crusat, un gran entusiasta del entrenamiento deportivo.

Con el tiempo, proyectamos, planificamos y llevamos adelante un programa de desarrollo de las capacidades condicionantes. Entendiendo que los períodos de competición en el deporte de General Villegas  eran cortos y los recesos demasiado largos. Lo suficientemente largos como para que el principio de adaptación se interrumpiera, el rendimiento se estancara y estuviéramos cada año empezando de cero, en cuanto a acondicionamiento físico se refiere.

Comenzamos trabajando  con grupos pequeños de deportistas juveniles de cada una de las especialidades (fútbol, atletismo, hándbol, básquet, entre otros); se trataba de evaluar las capacidades, someterlos a un trabajo sistemático de 8 semanas, en tanto se monitoreaba el proceso y se evaluaba al finalizar el período. Se comparaba la evolutividad de cada uno de los deportistas. Y lo mismo se observaba de un año al otro; claramente se observó que los deportistas que se sometían a un trabajo sistemático sin interrupciones tenían rendimientos muy superiores año tras año.

Ese fue el comienzo, luego sumamos mediciones de pliegues cutáneos, densidades óseas, determinando el somatotipo de cada uno de los deportistas Villeguenses. Un proyecto que aún en la actualidad no se ha desarrollado en ningún municipio.  Luego incursionamos en la fuerza y fundamentalmente la potencia como pilares fundamentales del éxito deportivo. Los resultados, análisis estadísticos y resúmenes fueron documentados por Oreste, aunque luego de entregados a las autoridades municipales se perdieron.

Todo aquello, generó o fue generando poco a poco un cambio de conciencia en los entrenadores locales y en la dirigencia deportiva que entendió el valor de los trabajos pre temporada y cada uno empezó a asignarles más tiempo e importancia. Estos trabajos ya se realizaban, pero casi sin rigurosidad científica, sin plazos mínimos para la adquisición de respuestas adaptativas y generalmente llevadas adelante por personal no idóneo.

Para que todos puedan acceder a un entrenamiento de calidad, individualizado, situado, planificado, incluso brindamos charlas a entrenadores y deportistas, solicitando en ocasiones la intervención de nutricionistas y/o psicólogas. Esto explica en parte los excelentes resultados deportivos que obtuvo General Villegas en los Torneos Juveniles Bonaerenses a finales de los años 90 y principio de los 2000.

Con el Dr Oreste Crusat demostramos que es posible trabajar articuladamente Salud y Deporte, que el trabajo interdisciplinario es importante y mejora exponencialmente los resultados deportivos; y que solo es cuestión de tener la voluntad, y la decisión política de hacerlo.

Prof. Gerardo Chichiri

 

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